¿Cuándo realmente empieza la obesidad de los niños?

Un niño no se hace obeso de la noche a la mañana. La obesidad es el resultado de un mal hábito de alimentación que, según los expertos, empieza cuando el bebé aún duerme en la cuna. Un ambiente familiar estable y con una buena educación alimentaria podrá evitar que el bebé sufra de obesidad con el paso de los años y que a la larga pueda reducir la esperanza de vida.

La obesidad sigue creciendo. Sólo en España, uno de cada tres niños entre 3 y 12 años de edad, padece de sobrepeso, es decir, pesa más de lo que debería a su edad. Este es el resultado de una investigación llevada a cabo con más de 26 mil niños en 29 ciudades españolas, y que también revela que la relación de los niños con la alimentación se cultiva en la cuna. Es en los tres primeros años de vida de un niño cuando se define la conducta alimentaria y también el riesgo de que ésta permita problemas de salud con los años.

Obesidad infantil

El estudio, presentado por la Fundación Thao, en colaboración con la Fundación Española de Nutrición y algunas universidades españolas, revela que casi un 30 por ciento de los niños españoles sufre sobrepeso u obesidad. Casi un 10 por ciento corresponde a niños de tres a cinco años de edad, lo que lleva a concluir que el problema de la obesidad debe ser combatido en los primeros años de vida del bebé. La obesidad, según el estudio, afecta más a las niñas aunque todavía está por definir sus causas. El sobrepeso de los niños está vinculado a los hábitos de alimentación y no a la herencia. El director científico de la Fundación Thao, Rafael Casas, recuerda que los primeros años de vida son un período crucial en la adquisición de los hábitos alimentarios. Él destaca tres momentos cruciales para conseguir que los bebés lleguen a los cinco años con un peso normal: 1- Cuando el bebé desarrolla su preferencia por los sabores. Es esencial que los padres se involucren y acompañen a sus hijos a conocer nuevos sabores; 2- Cuando autorregula la ingesta de alimentos. Los padres deben regular la saciedad del bebé; 3- Cuando le llegan las instrucciones familiares y culturales sobre la alimentación y la actividad física. Cuando los bebés abandonan la lactancia y entran en contacto con la alimentación complementaria, no significa que tenga que comer como los mayores. También hay familias que se equivocan en utilizar el alimento como recompensa. Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com