Sueño infantil: cuándo el niño no duerme bien

Si pienso en todos los niños que he conocido a lo largo de mi vida, incluyendo los de la familia, claro está, me parecería que no exageran los especialistas cuando estiman que el 30 por ciento de la población infantil tiene alteraciones crónicas del sueño

Los problemas del sueño incluyen desde el ronquido primario, un mal que afecta al 10 por ciento de los pequeños, hasta las pesadillas, la somniloquia -hablar dormido-, la enuresis -hacerse pipí en la cama después de los 5 años-, la dependencia de un objeto o juguete para poder conciliar el sueño, y también el rechazo perenne a irse a la cama, que muchas veces deriva en la más aguda de las rabietas diarias.

Consejos para que tus hijos duerman bien

Niño que duerme con osito

La solución a muchos de estos trastornos depende más de los padres que de los niños, así que de nada vale presionar al pequeño, pelearle, ni castigarle, vale más establecer un hábito de sueño, y con ellos evitaríamos las repercusiones que el mal dormir tiene en el rendimiento escolar, el estado de ánimo y otros perjuicios físicos que hacen impostergable la consulta a un especialista para que, de ser preciso, diagnostique y trate el mal.

Contrario a lo que algunos padres piensan, la irritabilidad y la hiperactividad son más frecuentes entre los niños faltos de sueño que la somnolencia misma, y por eso lo primero que debemos chequear es si nuestro hijo duerme la cantidad de horas que reclama su edad -recién nacido a término 16 horas; bebés de 3 a 12 meses, 15 horas; de 1 a 2 años, 14 horas; de 2 a 5 años, 13 horas; 5 a 9 años, 10 horas; de 14 a 18 años, 9 horas-.

Otras de las medidas saludables para tener un descanso efectivo es tener una cama confortable un ambiente de bajas luces y temperatura agradable, un entorno tranquilo -nada de música estridente, visitas o juegos que lo alteren-, evitar el consumo de bebidas con cafeína después del mediodía, y no emplear la cama o el cuarto de dormir como un lugar de castigo para evitar las asociaciones desagradables a la hora del sueño. También funciona establecer una rutina antes de acostarse -puede ser cepillarse los dientes, hacer pipí, un cuento, y un beso de buenas noches-, acostar y levantar a los niños a la misma hora y animarles a que se duerman solos sin la presencia de los padres u otro adulto.

Rosa Mañas. Redactora de GuiaInfantil.com