Las molestias de la salida de los dientes del bebé

Hay bebés extremadamente sensibles a la salida de sus primeros dientecitos. Hasta que el diente logra romper la encía, nuestros pequeños pueden pasar unos días de un humor espantoso, cualquier contrariedad les hace estar muy rabiosos y llorones. El otro día establecimos una típica charla de mamás y, en ella, se sacó a relucir si los dientes pueden provocar o no fiebre en el bebé.

Alivio para el bebé cuando le salen los dientes

Bebé con dos dientes

Una mamá defendía que sus dos hijas habían tenido fiebre y habían estado realmente gruñonas durante el periodo en que les salían los dientes; otra mamá que es pediatra puntualizaba que la salida de los dientes no provocaba fiebre, lo que ocurre es que los dientes suelen salir, con más facilidad, cuando se producían enfermedades leves en el bebé como catarros o ataques por virus.

El caso es que todas estábamos de acuerdo en que los bebés suelen estar más sensibles e irritables. La salida de los dientes les provoca alteraciones en el ánimo, en la alimentación o incluso en el sueño. Hay ciertos dolores que tienen fama de insoportables: un dolor de muelas, dolor de oídos, cólicos, etc., pues bien, parece que la salida de los dientes es motivo suficiente para que tu bebé esté pasando una mala racha.

El bebé tenderá a babear más de lo que venía haciendo y a llevarse todo a la boca para mordisquearlo. En muchas ocasiones, la salida de los dientes se acompaña de la aparición de cacas ácidas que provocarán que su culete se escueza con más facilidad. También es posible que le coincidan con un cuadro vírico o un aumento de su temperatura corporal. Estaremos atentos a estos síntomas o a su irritabilidad para poder paliar en lo posible sus molestias.

Para el dolor producido por la erupción de los dientes hay algunos remedios: analgésicos que se aplican directamente en la encía o que se les puede administrar oralmente; antiinflamatorios para aliviar la hinchazón de las encías; mordedores para favorecer la erupción de los dientecitos, o cualquier objeto, juguete o alimento que puedan morder sin peligro. Todo esto puede suponerles un gran alivio para las encías.

Estaremos también pendientes de las cacas; ahora es cuando más se suelen producir enrojecimientos y escoceduras, por lo que debemos cambiarles de inmediato y proporcionarles algún bálsamo o crema cicatrizante para tales efectos. Aunque la salida de los dientes de leche suele ocurrir entre los 6 meses y los dos o tres años (dependiendo del niño), este amplio periodo de tiempo no significa que estén en todo momento afectados por ellos; normalmente, hay intervalos temporales entre incisivos inferiores, superiores, molares y colmillos. Algunos les costará echarlos más que otros, pero no suelen suponer una molestia constante para los bebés.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com