Por qué algunos niños babean más de lo normal

Las razones de que a los bebés les cueste controlar la saliva

Laura Cerrillo
Laura Cerrillo Logopeda y docente

Es normal que muchos niños, sobre todo los más pequeños, al principio les cueste controlar la saliva y tengáis que utilizar muy a menudo baberos, ya que el control de la saliva requiere de un buen control de labios y lengua.

Te contamos todas las razones de por qué los niños babean y qué deben hacer para evitar este problema por más tiempo.

Las razones de por qué los bebés babean tanto

Las razones de por qué los niños babean

Es frecuente y totalmente normal que nuestros hijos pequeños durante los primeros años de vida babeen con frecuencia, tanto de día como de noche, ya que no son consciente de esta caída de saliva. Pero si esta costumbre se mantiene por más tiempo es posible que tengamos que preguntarnos ¿por qué sigue babeando tanto? y ¿qué podemos hacer en estos casos?

Para ello, antes de nada, es importante analizar las tres posibilidades más frecuentes:

1- Si nuestro hijo esta constipado o con resfriados frecuentes, seguramente tendrá la nariz tapada y al tener que dejar la boca entreabierta para respirar, la saliva caerá con mucha más facilidad. No os preocupéis, en estos casos, una vez pasado el constipado todo tendría que ir mejor. En caso contrario, no dudéis en preguntar a vuestro pediatra de confianza.

2- Si no tiene resfriados, pero incluso así observáis que le cuesta respirar por la nariz y siempre tiene la boca abierta, quizás sea hora de pedir al pediatra de nuevo que revise la nariz y boca de nuestros hijos; para asegurar que no haya ninguna estructura demasiado grande (amígdalas, vegetaciones o adenoides) que haga difícil sus respirar.

3- Otro de los motivos puede ser por falta de fuerza o sensibilidad en sus labios y lengua. Para controlar el babeo, los labios tienen que estar perfectamente cerrados y la lengua colocada justo detrás de los dientes, y ello es un difícil ejercicio de fuerza y consciencia. Es posible que esta tarea cueste y requiera de un entrenamiento en logopedia.

En resumen, nuestros hijos al hacerse mayores deberían dejar de babear y aprender a notar y controlar la saliva que tienen en sus bocas. Si no es así, no dudéis en pedir una segunda opinión a pediatras y/o logopedas.