Ser padre no siempre es fácil o grato

Dicen muchos que estamos ante una generación de niños consentidos, niños celosos, niños tiranos, niños agresivos, niños que no obedecen, niños que no estudian, etc. ¿Eso es verdad?

Muchas veces me pregunto si estamos preparados para ser padres, si damos a nuestros hijos lo que necesitan o les damos sólo lo que nos da tiempo o lo que sabemos. Hacemos lo que podemos, pero ¿basta con eso?

Las dificultades de ser padre

Padre juega con hijo

Sin duda, los hijos son un valioso tesoro, hoy más que nunca somos conscientes de ello. Nunca antes los niños han sido tan valorados socialmente y tan amados y, sin embargo, los niños en ocasiones parecen no cumplir el mínimo de nuestras expectativas. Los niños tienen derecho a tener alguien que se ocupe de su educación y tienen la libertad que les regalan sus buenas conductas. Demasiada permisividad o la falta de límites, orientación o dedicación son un pésimo legado para su futuro.

Desde luego, no quiero meter a todos los padres en el mismo saco, pero quizás estemos malcriando a nuestros hijos cuando no sabemos delimitar el terreno, cuando abandonamos la educación de nuestros hijos en manos de terceras personas: profesores o cuidadoras, o cuando les ensalzamos demasiado.

¡Cuántas veces nos quejamos de que nuestro hijo hace esto o deja de hacerlo! Seguramente en la mente de todo el que va a convertirse en padre está el hacerlo lo mejor posible, ser un buen padre, pero ¿sabemos lo que es ser un buen padre? No hablo de perfección, sólo de que busquemos la excelencia en nuestra paternidad (nadie da lo que no tiene), seguro que es buena (querer ser padre y ejercer como tal).

Los padres debemos hacer todo lo que debemos hacer, habrá errores y habrá dificultades en el camino, pero nadie que está en el camino de la paternidad, no tropieza alguna vez. No podemos exigir a nuestros hijos lo que no les damos. Seamos generosos y démosles todo lo mejor de nuestra herencia. Si pretendemos demandar de nuestro hijo respeto, responsabilidad, cariño y ejemplaridad, tendremos que haber sembrado previamente en ellos estos valores. Si el tierno arbolito se desvía de su camino y se dobla, muchas veces es porque no hemos puesto las guías necesarias, y el viento y las inclemencias dan al traste con él.

¡Ya nos gustaría tener un libro de instrucciones! Ser padre no siempre es fácil o grato, aunque hay momentos únicos y maravillosos, también hay momentos que nos sentimos tentados a tirar la toalla. Buen padre, es aquel que como Rocky, resiste a los golpes y se apunta los tantos. Para ello, es necesaria nuestra dedicación, en cantidad y calidad, hacer que en nuestro plan de vida, nuestro hijo tenga un lugar privilegiado. Nadie dice que sea fácil educar, pero desde luego, sí es realmente satisfactorio cuando salimos victoriosos.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com