Cuando el trabajo se cruza en el camino de la maternidad

Tener hijos es el deseo de muchas mujeres, de la mayoría diría yo, y cuando llegamos a los treinta años la alarma del reloj biológico empieza a sonar en nuestra mente y en nuestro corazón, y es entonces cuando empezamos a consolidar todo lo que necesitamos tener controlado para hacer realidad nuestro deseo de ser madre. Pareja, hogar, trabajo... son algunas de las principales prioridades que establecemos cuando llega el momento de tener un hijo. 

La mujer trabajadora y la maternidad

Mujer trabajadora y maternidad

Actualmente, la vida laboral es la barrera que más nos cuesta superar a las mujeres, según se desprende de la Encuesta de Fecundidad en España realizada por el CIS, cuyos resultados indican que el 60 por ciento de las españolas consideran que la maternidad es un obstáculo para su carrera, aunque también podría pensarse que es al revés, que la carrera es el principal obstáculo para la maternidad.

Y es que a lo largo de mi vida profesional me he encontrado con todo tipo de situaciones, que se han vivido en un lado y en el otro de la misma moneda. Así, he conocido a compañeras, cuya principal preocupación era que las echaran del trabajo a la vuelta de su baja por maternidad, amigas que habían recibido un ascenso justo cuando habían planeado quedarse embarazadas, mujeres que han pospuesto su deseo de tener un hijo por buscar otra salida laboral en otra ciudad o en otro país y algunas valientes que se han liado la manta a la cabeza, han hecho lo que les dictaba el corazón y se han quedado embarazadas contra viento y marea.

Los casos más recientes son los de algunas amigas, que aprovechando que están el paro debido a la crisis económica que vivimos, han decidido aprovechar la coyuntura y el tiempo para tener a su hijo. De este modo, es posible que aunque se tengan que preocupar por otras cuestiones, no tengan que idear cómo hacer malabarismos para dar prioridad a su momento de crianza.

Por otra parte, me parece importante mencionar la nueva corriente que defienden muchos autores y especialistas en el tema de la crianza natural, la gestación exógena. Se trata de la dependencia que el niño tiene hacia el cuerpo materno, que dura nueve meses dentro y nueve meses fuera, y que si se interrumpe perjudica la crianza con vínculo

Marisol Nuevo