No soy feliz aunque soy mamá, ¿mis hijos tampoco serán dichosos?
Una importante reflexión sobre qué puede hacer una madre para recuperar su bienestar emocional
- ¿Por qué no consigo ser completamente feliz aunque soy madre?
- Duración de la infelicidad materna - ¿Hasta cuándo me sentiré triste?
- Si yo no soy una mamá feliz, ¿mis hijos tampoco lo serán?
- Qué hacer para estar bien - 4 ejercicios que reducen la culpa materna
- Por qué los padres debemos reflexionar sobre qué es la felicidad
-
Muchas mujeres piensan que, para ser totalmente felices, necesitan ser madres. Sin embargo, cuando ya tienen a su bebé en brazos, les sorprende descubrir que aún siguen sin sentirse plenas. No son felices aunque son mamás porque han volcado su felicidad en la llegada de sus hijos, en lugar de buscarla por ellas mismas. Esto les lleva a preguntarse: si yo no soy una madre feliz, ¿mis hijos tampoco serán dichosos? Aquí analizamos esas cuestiones y reflexionamos sobre cuál es el verdadero significado de la felicidad.
¿Por qué no consigo ser completamente feliz aunque soy madre?

Esta sensación de infelicidad materna no significa que una mujer no quiera a sus hijos, que sea una mala madre o que esté fallando en su maternidad, sino que es una experiencia más frecuente de lo que parece y puede provocar culpa, más si la madre siente que debería estar feliz en todo momento. Reconocer lo que ocurre sin juzgarse es el primer paso para obtener bienestar emocional.
Debido al abrumador sentimiento de mantener el balance de ser madre, mujer, trabajadora y pareja, muchas mujeres pueden tener bajones emocionales que las hagan sentirse desanimadas o incluso tristes. A menudo, esto les lleva a sentir culpabilidad por ello y dejan de disfrutar de su maternidad de una forma saludable. A esto se le llama infelicidad materna.
Muchas madres la viven y no es un fallo personal, sino que puede ser una respuesta a una combinación de diferentes factores, entre los que están los cambios hormonales, la falta de sueño, la presión por ser una 'madre perfecta', la pérdida de espacios propios, el aislamiento, la falta de apoyo y problemas de salud mental perinatal, ya que pueden influir en el estado de ánimo.
Una de las grandes preguntas que se hacen las madres cuando por fin tienen a su bebé en brazos y se encuentran cara a cara con la maternidad es: '¿acaso es normal sentirse triste en lugar de feliz aunque tengo a mi hijo en brazos?' La respuesta es SÍ. Estas emociones son más comunes de lo que podemos pensar y pueden darse por diversas razones.
Duración de la infelicidad materna - ¿Hasta cuándo me sentiré triste?

No existe una duración exacta, porque depende de las circunstancias personales y la intensidad de los síntomas. En los primeros días después del parto aparece la tristeza, irritabilidad, llanto o ansiedad debido a los llamados baby blues, que mejoran por sí solos en unos días. Si el malestar persiste, aparece meses después o dificulta la vida cotidiana, hay que consultar a un profesional.
La recuperación tampoco es lineal porque una madre puede tener días buenos y volver a sentirse agotada o triste en otros momentos. Así que más que exigirse un plazo para 'volver a ser la de antes', se debe recuperar poco a poco la energía, ya que también es posible sentir amor por un hijo y, a la vez, echar de menos la vida anterior o sentirse sobrepasada por las responsabilidades.
A menudo, se escucha eso de que 'para ser felices hay que tener un hijo'. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. De hecho, el proceso debería ser el contrario: primero debemos tratar de encontrar la felicidad (si bien tenemos que reflexionar sobre cómo definimos la felicidad) y luego, tener un hijo. La felicidad tiene que ser personal y venir desde el interior de cada quien.
Es cierto que los niños son un motivo para aumentar esa satisfacción personal que ya poseemos, pero esto deviene al buscar la alegría por nuestra cuenta y no a través de otras personas. Y no hablamos solo de los hijos; las mamás tampoco podemos basar nuestra felicidad en nuestra pareja, en otros familiares o en nuestros hijos. De manera que una mujer debe sentirse realizada por quién es.
Si yo no soy una mamá feliz, ¿mis hijos tampoco lo serán?

Más allá de darle una vuelta a nuestro concepto de 'ser feliz', existe un miedo perpetuo en las mamás que no se sienten felices o están en un momento de desánimo en su maternidad: se preguntan (y a veces hasta se culpabilizan) si, dado que ellas no son felices, no saben si sus hijos llegarán a ser dichosos. La maternidad también puede transformar la identidad de la mujer.
Durante un tiempo, sus necesidades o aficiones quedan en segundo plano, hasta hacerle sentir que solo existe en su papel de madre. El malestar emocional de una madre no determina por sí solo la felicidad futura de sus hijos. Los niños NO necesitan una madre que esté siempre contenta, sino una figura que repare los momentos difíciles, les muestre cariño y pida ayuda si la necesita.
Si bien, nuestro ánimo repercute en los niños, hay que aclarar que ser feliz y tener un bienestar emocional no implica estar contentas todo el día, todos los días, con una gran sonrisa. Este es un modelo de felicidad que es imposible de lograr. Lo que como madres y padres debemos buscar es mantener una paz y balance emocional, lo que nos lleva a tener un bienestar físico y psicológico.
Ese es el modelo de felicidad que debemos enseñar a nuestros niños: el disfrutar de los días buenos sin negar la existencia de los días malos, donde está bien sentirnos decaídos. Todas las emociones (las agradables y las que nos hacen sentir incómodos) son válidas. Porque son las que nos ayudan a apreciar los buenos momentos cuando llegan y magnifican los sentimientos de fortuna.
Qué hacer para estar bien - 4 ejercicios que reducen la culpa materna

Algunas acciones sencillas pueden ayudar a recuperar poco a poco el bienestar emocional, además, delegar NO es solo pedir que alguien 'ayude', sino repartir tareas concretas. Por ejemplo atender al bebé durante una hora, encargarse del baño o gestionar una cita médica. Cuanto más específica es la petición, más fácil es que las otras personas comprendan qué necesitas como madre.
Haz esto para volver a sentirte mejor:
- Pon nombre a lo que sientes, sin culpa
- Pide ayuda y reparte responsabilidades
- Reserva unos minutos al día para ti, aunque sean 10 o 15
- Habla con tu mejor amiga sobre cómo te encuentras
- Prioriza tu descanso siempre que sea posible
- Acepta ayuda con el bebé o las tareas domésticas ¡siempre!
- Busca ayuda profesional si la tristeza o el agotamiento persisten
Por otro lado, puedes hacer estos 4 ejercicios que te ayudarán en la búsqueda de la estabilidad emocional que necesitas después de tener a tu pequeño:
- Cambia el 'debería' por una frase realista. Cuando pienses: 'debería estar feliz', puedes decirte: 'Este es un momento difícil para mí y merezco apoyo'.
- Anota tres cosas que SÍ has hecho hoy. Pueden ser situaciones sencillas como alimentar al bebé, acomodar su ropa o descansar unos minutos. Tu objetivo es reconocer tu esfuerzo y no alcanzar la perfección que te puedas exigir.
- Pregúntate qué le dirías tú a una amiga. Escribe tu respuesta y trata de ofrecerte la misma comprensión que tú le darías a otra madre en una situación idéntica a la tuya. ¿Seguirías tu consejo?
- Haz una pausa de uno o dos minutos. Coloca tu mano sobre el pecho, respira muy lentamente y repite: 'Sentirme mal NO ME HACE una mala madre'.
Algo que debemos mencionar es que la tristeza o el cansancio necesitan una valoración profesional cuando se vuelven intensos, duran más de dos semanas o interfieren con tu cuidado personal o tus actividades diarias, ya que pueden ser señales de una depresión postparto que, si no se trata a tiempo o no se distingue oportunamente, puede derivar en psicosis postparto.
Entre los signos que se presentan posteriormente podemos notar la pérdida persistente de interés, la desesperanza, la culpa excesiva, el aislamiento, la dificultad para vincularse con el bebé o una ansiedad intensa. Si aparecen pensamientos de hacerse daño, de dañar al bebé, una gran confusión, o una pérdida de contacto con la realidad, hay que solicitar ayuda urgente.
Por qué los padres debemos reflexionar sobre qué es la felicidad

En conclusión, debemos ser consciente de que es completamente normal que haya momentos en los que nos sintamos con los ánimos más altos y otros en los que nos sintamos más decaídas; porque la felicidad no es sinónimo de sentirse contenta las 24 horas del día. Cada mamá debe reflexionar sobre cuál es su concepto de felicidad y tratar de alcanzar esa dicha por ella misma.
Lo anterior debe lograrse sin volcar esa dicha en la gente que le rodea, ni siquiera en sus hijos. Este es el modelo de felicidad que debemos trasladar a nuestros hijos siempre que sea posible, ya que será el que les haga verdaderamente dichosos. Lo más importante para los padres es intentar mantener una actitud positiva, en lugar de tener una visión fatalista de la vida.
Esto se logra potenciando las emociones agradables del día a día. Cuando logramos hacer esto, estamos enseñando a los niños a ser más felices, porque saben cómo manejar sus emociones. Cabe resaltar que la mejor forma de lograr esto es teniendo como ejemplos a sus padres. Hay que recordar que los niños aprenden todo de primera mano imitando a sus progenitores.
Mostrarles que los adultos también tienen días difíciles, hablan abiertamente de sus emociones y buscan apoyo cuando más lo necesitan puede enseñar a los pequeños una idea más saludable y realista de lo que es la felicidad. Cuidarse a sí mismo no es alejarse de los hijos ni quererlos menos, sino que es recuperar fuerzas para estar presente sin renunciar al propio bienestar.
Puedes leer más artículos similares a No soy feliz aunque soy mamá, ¿mis hijos tampoco serán dichosos?, en la categoría de Ser madres y padres en Guiainfantil.com.
Publicado:
Actualizado:
Bibliografía
- Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto (2014) Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Galicia (avalia-t). Disponible en: https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_534_Depresion_Adulto_Avaliat_compl.pdf
- Alba Romero, C. Aler Gay, I. Olza Fernández, I. (2012) Maternidad y Salud. Ciencia, Conciencia y Experiencia. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Iguladad. Disponible en: https://www.elpartoesnuestro.es/sites/default/files/recursos/documents/maternidad_y_salud_cce.pdf