Como sabemos todos, esta mala costumbre no suele ser un hábito exclusivo de los niños. Ellos la comparten con muchos adultos. La manía de hurgarse la nariz puede que aparezca de la imitación del niño a sus padres y/o otras personas. Es un hábito que puede persistir hasta la madurez. Lo que sucede es que antes de los 4 o 5 años de edad, los niños aun no saben que hurgarse la nariz pertenece a unas de las cosas que no se hacen en publico. Que se debe limpiar la nariz al lavarse el rostro por las mañanas y no estar llevando el dedo a la nariz durante todo el día. Además, ellos tampoco saben que la causa más frecuente de un sangrado nasal en los niños suele ser los traumatismos locales que se producen por hurgarse la nariz. Pero, de todo eso, saben los adultos. Y hay que tenerlo en cuenta a la hora de ver que el niño está hurgándose la nariz de una forma persistente y exagerada.
Alergias en la nariz
Tanto en verano como en invierno, las mucosas de la nariz se vuelven muy secas y es normal que el niño sienta la necesidad de librarse de los mocos duros. El niño también puede volverse molesto por las picaduras de la nariz a causa de una alergia. Y que, por todo ello, no piense dos veces en introducir el dedo en la nariz para aliviarse. En este caso, se entiende. Pero es importante educar a tu hijo para que no se haga daño. Explícale que es feo meterse los dedos en la nariz enseñándole a que lo limpie con un pañuelo. Cómprale unos pañuelos de papel de su color favorito y pídale que en lugar de poner el dedo directamente en la nariz, que se suene la nariz en el pañuelo. Y peor que hurgarse la nariz es comer el moco que se quita. Si tu hijo lo hace, por favor, insista con determinación a que abandone esta fea y sucia costumbre. Dile que los mocos son
caquitas de la nariz y por eso no debe ser llevado a la boca.