Toxoplasmosis en el embarazo

Si la toxoplasmosis afecta a la embarazada, es un peligro para el bebé

La toxoplasmosis es una infección parasitaria generalizada muy común, causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. Representa peligro sólo cuando se adquiere durante el embarazo porque puede poner en peligro la salud de su bebé y también supone un riesgo para las personas inmunodeprimidas, es decir, que están afectadas por enfermedades que disminuyen sus defensas contra las infecciones.

Síntomas de la toxoplasmosis en el embarazo

Toxoplasmosis en el embarazo

Más del 80 por ciento de las infecciones primarias son sintomáticas. El periodo de incubación de la enfermedad es, aproximadamente, de una a dos semanas. Por lo general, los síntomas de la toxoplasmosis son parecidos a los de la gripe o a los de la mononucleosis infecciosa, caracterizada por fatiga, dolores musculares, fiebre y glándulas hinchadas. La infección suele ocurrir sólo una vez en la vida y deja a la persona inmune frente al parásito si entra en contacto con él en ocasiones posteriores. Sin embargo, el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido, aunque inactivo y sin producir daños.

¿Cómo se adquiere la toxoplasmosis en el embarazo?

La infección toxoplasmática puede producirse después de comer carne cruda o poco cocida, que contiene el parásito. El contagio también puede producirse tras la limpieza de los excrementos de gato o por la tierra contaminada. Los gatos suelen contraer la infección al comer un roedor o un ave infectada. El parásito se reproduce en el intestino del gato y éste acaba en la caja, arena o tierra donde el gato desecha sus excrementos. Esta etapa se vuelve infecciosa en 24 horas y resistente a la mayoría de los desinfectantes. El parásito es capaz de vivir en la tierra durante más de un año, bajo ciertas condiciones de temperatura y humedad. Los gatos infectados presentan una apariencia sana.

Contacto y alimentos: dos vías de transmisión en el embarazo

La transmisión a los humanos es por contacto o por la ingesta de alimentos. Por este motivo, si estás embaraza y tus análisis sanguíneos han dado negativo en anticuerpos de toxoplasmosis, a partir de ahora evita tomar leche sin pasteurizar de cabra o vaca, alimentos ahumados (salmón, trucha) y curados (embutidos). Extrema las precauciones en contacto con la naturaleza y usa guantes para realizar trabajos de jardinería, ya que también puede transmitirse a través de insectos como moscas y cucarachas, que pueden haber estado en contacto con material contaminado, como es el caso de los excrementos de gato.