La homeopatía y los niños

Las ventajas de la homeopatía frente a los remedios convencionales

La homeopatía ha surgido como una alternativa complementaria a la medicina convencional, que cada vez genera más confianza entre la población. Según los últimos datos ofrecidos por la Comisión Europea, actualmente 100 millones de europeos la utilizan y, en España, el 30 por ciento de la población recurre a estos medicamentos con asiduidad. Según las estadísticas, en los últimos años, su utilización ha aumentado casi un 4 por ciento y, dentro de este crecimiento, se observa un claro aumento de lactantes y niños. En una publicación británica sobre la práctica homeopática en Noruega, se dice que 1 de cada 4 consultas al homeópata, en 1998, correspondió a niños entre 0 y 9 años. Eso se debe a que muchos padres perciben esta medicina como segura, inofensiva y sin efectos tóxicos. Se puede administrar a bebés recién nacidos, previa consulta médica.

La homeopatía y los niños

¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía es un sistema de medicina alternativa, que emplea remedios carentes de ingredientes químicamente activos, en dosis mínimas. Sus sustancias producen efectos semejantes a los síntomas de la enfermedad, que se desea combatir, y así se activa la respuesta metabólica. La homeopatía es una de las llamadas "medicinas alternativas" más conocidas y que goza de mayor aceptación. Junto a la acupuntura, es la práctica más popular. Un buen cuidado médico comienza en casa. Hoy en día, por los efectos colaterales de los medicamentos convencionales, principalmente cuando son administrados a los bebés o a los niños pequeños, muchos padres están recurriendo a los medicamentos homeopáticos para tratar problemas pediátricos, agudos o crónicos, como el alergias, los diarrea, e incluso los desordenes de la conducta. Aunque las medicinas homeopáticas presenten buenos resultados en los niños, antes de empezar a usarlas, es aconsejable que se consulte a un médico especialista, sobre todo, para evaluar el cuadro clínico del niño. La consulta médica es muy necesaria.

La consulta homeopática

La consulta a un médico homeópata, normalmente, incluye una extensa entrevista y una evaluación de los síntomas del niño. Los problemas de salud anteriores, la historia clínica familiar, los patrones de sueño, las preferencias alimentarias, el temperamento y las pautas conductuales serán anotadas por el médico. A partir de estos datos, el homeópata realiza un perfil del paciente, y determina el tratamiento.

El tratamiento homeopático

Los tratamientos de homeopatía son efectivos no sólo en afecciones agudas, sino también en enfermedades recurrentes que se repiten en los niños, con frecuencia. La medicación homeopática funciona muy bien en el tratamiento de cólicos, cuadros gripales, conjuntivitis, asma, eczemas, alergias, etc. En el mercado, podemos encontrar dos tipos de remedios: los medicamentos homeopáticos simples y los de fórmulas más complejas. Para las dolencias más comunes se suele utilizar el D6, D12 o D30, mientras que para las dolencias más complejas es recomendable la orientación de un profesional médico, ya que las fórmulas complejas son combinaciones de medicamentos homeopáticos orientados a patologías específicas. Estas fórmulas son de fácil manejo y carecen de efectos secundarios. La utilización del medicamento homeopático requiere un buen conocimiento de la ciencia médica y del cuadro del paciente para su correcta aplicación. Los padres nunca debemos automedicar a los bebés y niños. Es común que algunos padres consulten amigos y familiares, que tienen hijos que ya usaron la homeopatía, para curar lo que tiene su hijo. Cada niño es una realidad distinta y tiene que ser evaluada distintamente. No se puede utilizar la misma medicación homeópata de un niño a otro. Esa práctica debe ser evitada. Una medicación no orientada puede ser ineficaz y perjudicial para los niños. En lactantes y en niños menores de 2 años, es aconsejable utilizar la homeopatía en glóbulos para que los chupen o los tomen disueltos en agua o leche, en el biberón. Las gotas homeopáticas están más indicadas para los niños mayores de 2 años, y se disuelven en agua, leche o zumo, debido a su contenido alcohólico de 45º. En un cuadro agudo, la acción del medicamento homeopático es rápida. En caso de que el niño no presente mejoría en las primeras 24 o 48 horas, se debe buscar ayuda médica. En los cuadros crónicos, la homeopatía puede ser usada por períodos prolongados, ya que carece de contraindicaciones y de efectos colaterales tóxicos.