Como medicina, la homeopatía ha crecido mucho en los últimos años. Según las estadísticas, de 1990 a 1997, su utilización aumentó casi un 4%. Dentro de este crecimiento, se observa un claro aumento en la utilización de esta medicina en lactantes y niños. En una publicación británica sobre la práctica homeopática en Noruega, se dice que 1 de cada 4 consultas al homeópata, en 1998, correspondió a niños entre 0 y 9 años. Eso se debe a que muchos padres perciben esta medicina como segura, inofensiva, y sin efectos tóxicos. Se la puede administrar a un bebé recién nacido, desde cuando haya una consulta médica previa.
Qué es la homeopatía
La homeopatía es un sistema de medicina alternativa que emplea remedios carentes de ingredientes químicamente activos, en dosis mínimas. Sus substancias producen efectos semejantes a los síntomas de la enfermedad que se desea combatir, con lo cual se activa la respuesta metabólica. La homeopatía es una de las llamadas medicinas alternativas más conocidas y que goza de mayor aceptación. Junto a la acupuntura, es la práctica más popular.
Un buen cuidado médico comienza en casa. Hoy en día, por los efectos colaterales de los medicamentos convencionales, principalmente cuando son administrados a los bebés o a los niños pequeños, muchos padres están recurriendo a los medicamentos homeopáticos para tratar problemas pediátricos, agudos o crónicos, como el asma, las alergias, los cólicos, eczemas, e incluso los desordenes de la conducta, la otitis y la diarrea. Aunque las medicinas homeopáticas presenten buenos resultados en los niños, antes de empezar a usarlas, es aconsejable que se consulte a un médico, sobre todo si el cuadro clínico del niño no evoluciona favorablemente al principio. La consulta médica es muy necesaria.
La consulta medica
La consulta a un médico homeópata normalmente incluye una extensa entrevista y una evaluación acerca de muchos aspectos relacionados al niño. Los problemas de salud que él haya tenido, el histórico clínico familiar, los patrones de sueño, preferencias alimentarias, temperamento y pautas conductuales. A partir de estos datos, el médico realiza un perfil del paciente, y determina el tratamiento.
El tratamiento homeopático
Es un tratamiento muy útil no sólo en afecciones agudas, sino que también en males que se repiten en los niños, con frecuencia. La medicación homeopática funciona muy bien en el tratamiento de cólicos, cuadros gripales, conjuntivitis, asma, eczemas, alergias, etc. En el mercado podemos encontrar dos tipos de remedios: los medicamentos homeopáticos simples y los de fórmulas más complejas. Para las dolencias más comunes se suele utilizar el D6, D12 o D30, mientras que para las dolencias más complejas es recomendable que pida la orientación de un profesional médico, ya que las fórmulas complejas son combinaciones de medicamentos homeopáticos orientados a patologías específicas. Estas fórmulas son de fácil manejo y carecen de efectos secundarios.
La utilización del medicamento homeopático requiere un buen conocimiento de la materia médica y del cuadro del paciente para su correcta aplicación. Lo que no podemos hacer los padres es auto medicar a los bebés y niños. Es común que algunos padres consulten amigos y familiares que tienen hijos que ya usaron la homeopatía, para curar lo que tiene su hijo. Cada niño es una realidad distinta y tiene que ser evaluada distintamente. No se puede utilizar la misma medicación homeópata de un niño a otro. Esa práctica debe ser evitada. Una medicación no orientada puede ser ineficaz y perjudicial a los bebés.
En lactantes y en niños menores de 2 años, es aconsejable utilizar la homeopatía en glóbulos para que lo chupen o que o tomen disueltos en agua, en el biberón, o en la leche. Las gotas homeopáticas son más indicadas a los niños mayores de 2 años, en agua, leche o zumo, debido a su contenido alcohólico de 45º. En un cuadro agudo, la acción del medicamento homeopático es rápida. En caso de que el niño no presente mejoría en las primeras 24 o 48 horas, se debe buscar ayuda médica. En los cuadros crónicos, la homeopatía puede ser usada por períodos prolongados, ya que carece de contraindicaciones y de efectos colaterales tóxicos.