Lito, el sapo vanidoso. Cuentos infantiles para niños

Lito, el sapo vanidoso. Cuentos infantiles para niños pequeños

En la transparencia de una profunda y tibia laguna, donde se escuchaba la hermosa melodía del vaivén de las aguas, el cantar del viento y el ritmo del caminar de los animales, se encontraba un sapito muy alegre y coquetón, saltando de roca en roca entonando una canción, era Lito el sapito juguetón.

Cada día al levantarse, se daba un chapuzón y se posaba en una roca cantando una canción. “Soy un sapito tan lindo y juguetón que nadie me iguala cantando una canción ¡Qué hermoso día!, ¿A quien conquistaré hoy? Nadie se resiste a mi belleza, ni a mi inteligencia, soy un sapo tan fino que todo puede, y no necesita a nadie, pero todos necesitan de mi, ¡soy lo máximo!”.

El sapito se colocó el sombrero rojo en la áspera cabeza y un perfumado clavel, y mirándose en la transparente laguna, exclamó: ¡Qué guapo y hermoso soy! ¡Qué aroma exhalo hoy, todos me aclamarán y me aplaudirán, cuando me vean pasar! Lito inició su caminata por el campo y se encontró con una mariposa de bellos colores, a quien miro con indiferencia.

Nina la mariposa lo observaba sonriendo. -¡Hola Lito! Qué guapo y perfumado vienes. -Así soy yo, respondió el sapo sin mirarla. Nina, muy coqueta, preguntó: -¿Te gusta mi nuevo color y el brillo que tengo en mis alas? Lo adquirí con ayuda de las flores, del viento y del sol. -Yo soy hermoso sin ayuda de nadie - respondió el sapo. La mariposa muy triste y enojada se alejo.

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Un gusano que lo miraba con temor le gritó: -¡Lito, qué bien hueles hoy! -Así soy yo, sin ayuda de nadie -respondió. El tembloroso gusanito que se escondía entre las hojas, sonrió y se cubrió. Mientras tanto, el sapo muy altivo de un salto aplastó a una indefensa flor. -¡Ay! -dijo la rosa-, ten cuidado señor sapo que me has hecho daño al darme un pisotón.

Cómo con tan grandes ojos eres cegatón. El sapo enfadado respondió: Ciego no soy, no me gusta que nadie se cruce en mi camino, favores no doy, todos necesitan de mí y yo no necesito de nadie. -Que suerte tienes - dijo la rosa-. Yo para tener mi color necesito de la tierra, el agua, el sol, y el perfume me lo dio Dios.

El sapo vanidoso cuento

Y el sapo indiferente al dolor y lágrimas de la rosa, se fue saltando de flor en flor, sin darse cuenta que una noria estaba abierta y al fondo cayó. -¡Auxilio! ¡Socorro! Ayúdenme, un sapo como yo no debe morir. La mariposa que lo escuchaba, se acercó y preguntó -¿Quien anda allí? El sapo, gritando, dijo: -Soy yo, Lito, sácame de esta profundidad. -Tú lo puedes todo, salta y salta y a la cima llegarás - le respondió la mariposa en tono burlón.

La rosa que estaba escuchando le dijo. -Salta Lito, salta, que de salto en salto a la superficie llegarás, tú lo puedes todo y no necesitas de nadie, de lo contrario yo te ayudaría. El sapo llorando su vanidad y viéndose perdido, gritó con mucho esfuerzo. -¡Ayúdenme, por favor! El gusano asomó su cabeza y moviendo su flácido y débil cuerpo gritó: -¡Lito, salta, salta que a la cima llegarás, tú lo puedes todo, no necesitas de nadie, demuéstralo!

Como el sapo, apenado y avergonzado, decía ya en voz baja: -¡Ayúdenme, por favor! Todos al mismo tiempo respondieron. - Salta, salta que a la cima llegarás, tú no necesitas de nadie, ja, ja, ja -y todos se reían del frustrado Lito. El sapo hizo nuevamente el intento de saltar, pero todo fue inútil porque el pozo era tan profundo que por más que saltaba no llegaba al borde.

Nina la mariposa, el gusanito y la rosa, al escuchar los gemidos del derrotado sapo, se compadecieron y lo ayudaron a salir. ¡Soy un sapito tan lindo y juguetón que aprendió una lección!

FIN

Este cuento ha sido enviado por Azucena Chena (España)

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