Frases que dañan la relación con los hijos adolescentes

Cosas que decimos a nuestros hijos adolescentes que bajo ningún concepto deberíamos decir

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

'No hay tal cosa como un padre perfecto. Así que sólo sé uno real' (Sue Atkins) Sabemos que en esto de ser padres no hay fórmulas ni recetas mágicas y menos cuando se trata de adolescentes cuya capacidad de llevarnos al límite es realmente sorprendente; sin embargo, siempre es bueno estar abiertos a cambiar algunas cosas y tratar de 'hacerlo mejor cada día'.

En ocasiones, cuando estamos realmente enojados, no somos conscientes del impacto que nuestras palabras pueden tener en nuestros hijos, y terminamos diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos. Aquí encontrarás una lista de frases que dañan la relación con los hijos adolescentes, frases negativas que debemos intentar decirles.

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Frases que dañan la relación con los hijos adolescentes

Durante la etapa de adolescencia, a veces es difícil controlarse, y perdemos los nervios, gritando o diciendo a nuestros hijos cosas que no deberíamos decir... Es por ello que a continuación les presentamos una reflexión sobre algunas de las frases que más pueden dañar no solo nuestra relación con ellos, sino su autoestima, su seguridad y la forma en que se conectan con el mundo adulto: 

1. 'Estoy decepcionado de ti…': Es cierto que algunas veces pueden hacer cosas que nos decepcionan, pero siempre es importante hacer referencia a la conducta realizada y no a su persona. Podríamos cambiar por “Me ha decepcionado que tomarás una decisión tan equivocada, pero sé que la próxima vez harás lo correcto”.

2. 'Deberías de ser como…': Las comparaciones son odiosas; ya sea que se trate de un hermano o de un amigo, pueden generar en los adolescentes todo tipo de sentimientos negativos, desde inseguridad, hasta rivalidad con los “modelos a seguir”. Aquí se trata de tu hijo que es único e irrepetible con todo lo que ello implica. Quizá nos gustaría que hiciera ciertas cosas de forma distinta, entonces digámoslo en esos términos y seamos específicos sin poner a nadie como referente.

3. 'Yo a tu edad…': Esta frase es similar a la anterior, ¡pero aquí el modelo somos nosotros! No importa lo ejemplar que hayas sido, ellos NO son TÚ, ni viven en el mismo mundo que viviste en su momento; por ello no podemos esperar que hagan las cosas y actúen como nosotros lo hicimos.

4. 'No es para tanto…': En ocasiones podemos sentir que nuestros hijos están reaccionando a ciertos eventos de manera desbordada por lo cual soltamos esta frase esperando pueda servirles para moderar su emoción. Nada más alejado del resultado; solo sirve para hacerles sentir que no les comprendemos ni cercanamente. El subestimar sus reacciones los puede llevar a reprimirse y a ocultar la forma en que verdaderamente se sienten, alejándose gradualmente de nosotros. Podemos sustituirla por: “Me imagino que te sientes muy mal, pero pronto estarás mejor”, “Si puedo ayudar en algo, aquí estoy”.

5. 'Eres un inútil…': No importa que tan mal parezcan estar las cosas, esta frase puede dañar de forma significativa la forma en que tu hijo no solo se relaciona contigo, sino la forma en que se ve a sí mismo.  Nunca le califiques como inútil, torpe, odioso, etc.  Refiérete a la conducta y a lo que esperas de él.

6. 'No te soporto…': Podemos en un momento de rabia pensarlo, como pensamos miles de cosas que no sentimos, pero una vez en el aire no hay vuelta atrás. No lo hagamos.

7. 'Así nadie te va a querer…': En esta no solo hablamos por nosotros sino por el mundo que les rodea. De nuevo, vayamos a la conducta y seamos claros en el por qué es importante que la cambie, pero cuidemos nuestras palabras.

8. 'No me gusta ese amigo para ti…': Esta frase es difícil de asimilar para nuestro hijo, que seguramente encuentra en ese amigo, algo que le agrada. Mejor acerquémonos más a tratar de descubrir eso que le hace especial y a tratar de no juzgar solo desde nuestra visión limitada de su relación. Si aun así seguimos pensando que no es una buena amistad, ayudemos a nuestro hijo a descubrirlo haciéndole notar esos aspectos negativos.

Habrá padres que digan que sus adolescentes les llevan al límite, sin embargo, no olvidemos que los adultos somos nosotros y como dice una frase conocida, “cuidemos nuestras palabras cuando estamos enojados, tendremos muchas oportunidades de cambiar nuestro estado de ánimo, pero nunca para reemplazar las palabras que dijimos”.