El maltrato verbal: violencia hacia los niños

Cómo evitar la ofensa verbal a nuestros hijos

Vilma Medina
Vilma Medina Directora de Guiainfantil.com

Las palabras tienen poderes. No me acuerdo bien de quién o cuando escuché esta afirmación, pero lo que sé es que con el tiempo me fui dando cuenta de que eso es cierto. Hay palabras que hieren, que lastiman, especialmente si son dichas muchas veces por los padres o profesores. Los gritos y las explosiones que usan muchos padres para conseguir disciplina, pueden causar heridas profundas en la autoestima de los niños.

Violencia verbal hacia los niños

Ofensas que dicen los padres a los hijos

Muchas veces los padres no nos damos cuenta de lo que decimos. Y basta con que los hijos hagan cualquier cosa que no estaba en nuestro "script" para que dejemos salir nuestras 'garras' por la lengua. Y ¡sabe Dios lo que somos capaces de decir algunos de nosotros! Me acuerdo muy bien que un día, mientras paseaba a mi perro, vi a un padre que enseñaba a su hija, de unos 5 o 6 años, a manejar su nuevo compañero, un perrito.

El padre le explicaba de cómo debería llevar la correa, de cómo tenía que posicionarse, pero en un determinado momento el perrito, al ver otro perro, empezó a ladrar y claro, la niña se mostró nerviosa sin saber qué hacer. Y eso fue lo bastante para que el padre empezara a gritar a su hija y a decirle que jamás debería haberle comprado un perro, que ella era una estúpida, una tonta, que eso o aquello. Me puse en la piel de la niña, y me sentí la persona más menospreciada del mundo. Me hundí...

Lo que sentí y he escuchado sobre el tema, es que el abuso verbal que utilizan algunos padres en la educación de sus hijos puede quitar la capacidad de confianza de los niños. Les dejan 'hecho polvo', sin capacidad de reaccionar, sin habilidades sociales. Frases como 'Eres estúpido', 'Ojalá nunca hubieras nacido', o 'no te metas con mis cosas', sólo insultan y menosprecian a los pequeños, y les hacen crear una imagen negativa de si mismos.

En razón de eso, el niño puede mostrar dificultad para relacionarse con los demás, sacar malas notas en el colegio, mojarse en la cama, o adquirir costumbres de chuparse el dedo, etc. Eso sin hablar de lo vulnerable que puede convertirse frente a otros tipos de abuso.

Por qué no se debe insultar a los hijos

1. Los insultos hacen con que todo lo que quieras decir a tu hijo pierda efecto. Los niños no te obedecerán si notan que estás enojado.

2. Si insultas con frecuencia a tus hijos, ellos aprenderán que insultar a alguien es normal. No controlarán su ira y posiblemente te gritarán como gritas a ellos.

3. Cada vez que lanzas un insulto a tus hijos, estarás generando miedo e inseguridad en ellos.

4. Los gritos e insultos que transmites a tus hijos solo crearán un gran vacío en la comunicación entre vosotros. ¿Quién desea convivir con alguien que solo grita e transmite ira?

5. Los insultos, así como los gritos, son un arma de destrucción masiva en la autoestima de tus hijos. Su autoestima irá menguando con el tiempo y puede que se convierta en alguien autoritario y agresivo, o bien que se hunda y se encierre bajo el caparazón del miedo y se convierta en un adulto asustadizo y lleno de complejos.