Lactancia materna. Cómo saber si el niño ha vaciado el pecho

Consejos para conseguir dar el pecho de manera exitosa

Andrea Cardozo

Sentirse seguras de que el bebé está bien alimentado es la mayor preocupación de todas las mamás, sobre todo, en las primeras semanas con el pequeño en casa y, cuando estos se alimentan con lactancia materna exclusiva. Surgen, además, otras preocupaciones colaterales, como saber si hay un tiempo recomendado para dejar al bebé en cada pecho, si ya tomó toda la leche de un pecho y es tiempo de colocarlo en el otro, entre otras. En este post queremos tratar todas ellas y, en especial, la gran duda: Cómo saber si el niño ha vaciado el pecho.

Cómo saber si el pecho está vacío y debo cambiar 

cómo saber si mi bebé ha vaciado el pecho

Para empezar debemos tener claro que el pecho no es un almacén de leche. La leche que en él hay se produce a medida que el bebé se pega de él, por lo que a simple vista no podemos saber si el pecho ya se vació, puesto que no estamos frente a algo transparente y con medida, como el biberón, para ir viendo cuánto se ha tomado el bebé.

Tampoco existe un tiempo determinado en el que un pecho se vacía. Recordemos que cada proceso es diferente, tanto en producción de leche como en consumo, además de que un bebé hambriento devorará su lechita más rápido, mientras otros se toman su alimento con más calma, especialmente los más pequeñitos, de manera que, un primer consejo, es no desesperarse.

Al inicio de la toma, la leche es más líquida, contiene más agua y lactosa, y al final esta es más espesa, grasosa y nutritiva, por lo que no resulta conveniente tener prisas y menos retirarle el pecho al bebé para pasar al otro rápidamente. En este caso, por un lado, podríamos estar limitando su ingesta calórica y, segundo, el bebé quedaría saciado en el momento, pero en poco tiempo te volverá a pedir que lo amamantes porque solo tomó la leche más aguada, así que siempre el pecho debe ser a libre demanda, sin reloj ni horarios.

También es importante saber que aún con una toma completa, el pecho no queda totalmente vacío, puesto que está en constante producción, siempre podrán salir algunas gotas y no significa que tu bebé no se alimentó correctamente. Tampoco es cierto que un pecho grande tarda más en vaciarse que un pecho pequeño, la diferencia de tamaño radica en la cantidad de grasa que lo conforma, no en sus glándulas productoras de leche.

El medidor más importante es la actitud del bebé. Él soltará el pecho de manera espontánea al sentirse satisfecho o sentir que al succionar no le sale lechita; si ya tiene un rato chupando de un pecho y comienza a sentirse incómodo o a protestar por hambre, seguramente su demanda no está siendo satisfecha y es momento de cambiarlo al otro pecho.

Poco a poco y con amor y paciencia, irás reconociendo estos comportamientos de tu bebé. En paralelo, también observarás que tu pecho está más flácido que al inicio de la toma, cuando estaba más denso, especialmente los primeros meses. Pero no te preocupes, el hecho de que sientas flacidez no significa que te hayas quedado sin leche, la lechita siempre estará ahí para satisfacer las demandas de tu bebé.

Un dato importante es que ofrezcas los dos pechos en cada toma (en la medida de lo posible), iniciando siempre por el último que tomó tu bebé en la toma anterior, ya que ese pudo haber quedado un poco más lleno y es conveniente descargarlo. De estar manera se evitarán riesgos de obstrucciones o mastitis que puedan generarte molestias posteriores en el proceso de amamantamiento.