Por qué deben comer más los niños que las niñas a ciertas edades

A partir de los 4 años las necesidades energéticas empiezan a distanciarse

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La diferencia entre las necesidades calóricas de un niño y una niña de la misma edad no son diferentes en un primer momento, al igual que no lo son cuando son bebés. Sin embargo, a partir de los 4-5 años, las curvas de sus necesidades energéticas pueden empezar a distanciarse, aunque no conviene generalizar. ¿Tienen comer más los niños que las niñas?

¿Deben comer más los niños que las niñas?

comer más niños que niñas

Al nacer, la lactancia materna es la mejor alimentación que podemos escoger para nuestro recién nacido. Además de proporcionar los macro y micronutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo apropiados, permite que sea el propio niño el que decida cuándo y cuánto quiere comer, y esta es la base para el establecimiento de unos hábitos alimentarios saludables.

Con el inicio de la alimentación complementaria comienzan, sin embargo, las dudas entre los padres: ¿Cuánto pongo en su plato? ¿Qué le doy a la hora de la comida? ¿Y a la hora de la cena? ¿Tiene que merendar frutas? Una preocupación que se acentúa, como hemos dicho al principio, cuando se alcanzan los 4-5 años de edad. 

Por regla general, se observa que, a partir de esta edad, las necesidades calóricas de las niñas comienzan a ser inferiores a las de los niños, pudiendo necesitar hasta 200 Kcal menos en condiciones similares. Una niña de 5 años que, durante el día, realiza una actividad física moderada, puede necesitar alrededor de 1400 Kcal para cubrir sus necesidades, tanto basales como las requeridas para la actividad física.

Mientras tanto, un niño de esta misma edad, realizando una actividad física similar de intensidad moderada, puede necesitar hasta 1600 Kcal. Sin embargo, a estas edades, las necesidades de micronutrientes son exactamente las mismas en ambos sexos.

Normalmente esta diferencia en cuanto a los requerimientos energéticos se atribuye a la diferencia en la velocidad de crecimiento y en los diferentes metabolismos que niños y niñas comienzan a mostrar.

Necesidades energéticas en los adolescentes

Con la llegada de la pubertad, estas diferencias se hacen más evidentes. Generalmente, el cuerpo de un niño en edad adolescente es más grande y con mayor cantidad de masa muscular que el de una niña de la misma edad, lo que afecta a sus necesidades calóricas basales, siendo estas hasta un 25% superiores, y eso sin tener en cuenta la actividad física, que puede incrementar aún más esta diferencia.

Adicionalmente, las necesidades proteicas son también superiores para mantener la masa muscular, mientras que, en términos de micronutrientes, las niñas tienen unas necesidades de hierro más elevadas tras el inicio de la menstruación, entre un 35 y un 40% superiores a los requerimientos de hierro de los niños adolescentes.

200 Kcal diarias, esa es la diferencia que puede llegar a haber entre las recomendaciones energéticas para un niño y una niña de 5-6 años a 11-13 años, una cantidad relativamente pequeña en proporción a las necesidades diarias.

Para conseguir ese aporte es simplemente suficiente que el niño consuma un vaso de leche, medio sandwich de jamón y queso o un pequeño cuenco de avena más que una niña de su misma edad, por lo que no conviene estresarse demasiado. Estas diferencias, sin embargo, se harán más evidentes con la llegada de la adolescencia.