Gelatina, un alimento poco nutritivo para los niños

¿Es saludable dar gelatina a los niños en el postre?

Hace unos años se comenzaron a introducir y poner de moda, los postres con gelatina, muy usados en otros países como Reino Unido, y se comenzaron a utilizar como alternativa saludable a los dulces, sobre todo para los niños, recomendándose por ser ricos en proteína y micronutrientes. Pero, ¿es esto cierto?

Gelatina para los niños: ¿sí o no?

Gelatina para niños: ¿sí o no?

La parte cierta de esta afirmación es que la gelatina es básicamente proteína. Esta proteína, dependiendo de cuál sea su origen varía en cuanto a su valor biológico, o sea, lo útil que resulta al organismo. Esto viene a significar que, si se obtiene de huesos y otros tejidos ricos en colágeno, al ser más parecida a la proteína del cuerpo humano, podría ser de mayor valor biológico, mientras que la de origen vegetal, obtenida directamente de plantas, tendría un valor biológico inferior. 

Sin embargo, y aquí viene el matiz a la afirmación previa, a pesar de ser proteína casi en su totalidad, la gelatina apenas tiene valor nutritivo, debido, principalmente, a que carece de los aminoácidos que denominamos esenciales. Se llaman aminoácidos esenciales a aquellos que el organismo necesita, por ejemplo, para fabricar tejidos o como sustratos para los músculos, pero que no puede obtener por sus propios medios.

Por ello, aunque la gelatina es una importante fuente importante de proteínas, esa proteína, cuya composición aminoacídica contiene principalmente aminoácidos que el organismo es capaz de sintetizar in situ, sólo servirá para proporcionar energía, y no para funciones fisiológicas. La energía que proporciona es idéntica a la que proporcionan los hidratos de carbono, es decir,  unas 4 kcal por cada gramo de proteína, y recordemos que prácticamente el 100% del peso de la gelatina es proteína, por lo que es una cantidad calórica nada despreciable.

En cuestión de vitaminas o minerales, micronutrientes en general, estos postres están normalmente enriquecidos, de manera artificial, con una larga lista de micronutrientes, porque de otro modo no tendrían ninguno, ya que se pierden en el proceso de extracción de la gelatina de su tejido de procedencia. Dada la ausencia de grasa en su composición, es muy difícil encontrar en ellos vitaminas A, D, E o K, ya que son liposolubles, y en caso de que se hayan añadido de manera artificial, difícilmente se asimilarán en el organismo, ya que necesitan vehiculizarse en grasa.

Además, suelen llevar cantidades considerables de azúcares añadidos, algo a evitar no solo por el riesgo de obesidad y de caries, sino porque la cantidad de azúcares simples en la dieta debe mantenerse lo más baja posible, incluso evitarse, preferentemente, en la primera infancia. También contienen colorantes y saborizantes artificiales, algunos de ellos poco o nada recomendables, sobre todo en la infancia.

De este modo, utilizar la gelatina como un postre sano para nuestros hijos, no es lo más acertado si lo que estamos pensando es que estamos ofreciéndoles un alimento con un valor nutricional extraordinario, porque la realidad es que su valor nutricional es escaso. Su valor calórico, en contraposición, es bastante más elevado.