Nutrición familiar: el azúcar mata más que el hambre

Raquel Oberlander
Raquel Oberlander Periodista y publicitaria

En los últimos años la mayoría de los padres hemos tomado conciencia de la importancia de una buena alimentación. Sólo que una cosa es saberlo, y otra muy difícil llevarlo a la práctica. Las tentaciones están a la orden del día, el cansancio y poco tiempo disponible atentan contra la posibilidad de preparar comida saludable, y el estrés hace que necesitemos gratificaciones inmediatas de esas que vienen envueltas en papeles de colores y que se venden en cada esquina. 

Sin embargo, debemos hacer un esfuerzo para limitar el consumo de snacks y golosinas, tanto a nivel personal, como del resto de la familia. En el libro “Homo Deus. Breve historia del mañana” el autor Yuval Noah Harari explica que por primera vez en la historia, hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco.

La obesidad hoy en día es un problema mayor que la hambruna

Una epidemia peligrosa: el sobrepeso

Si bien lamentablemente aún quedan naciones o regiones del mundo azotadas por la pobreza, la realidad es que ya no existen hambrunas como las de siglos atrás, donde las personas literalmente no tenían lo que comer por días. No existían las comunicaciones y el transporte como los conocemos hoy, y si una región era azotada por la sequía o por una plaga, podía suceder que una población entera muriera de hambre.  

El autor cuenta casos históricos tremendos, como por ejemplo cuando en el año 1695, falleció un quinto de la población total de Estonia. Sin embargo “Durante los últimos 100 años, los avances tecnológicos, económicos y políticos han creado una red de seguridad cada vez más robusta que aleja a la humanidad del umbral biológico de la pobreza… En la mayor parte del planeta, aunque una persona pierda el trabajo y todas sus posesiones, es improbable que muera de hambre.”  

El autor explica que en la mayoría de los países, comer en exceso se ha convertido en un problema mucho peor que el hambre. Según datos que cita, en 2014 más de 2100 millones de personas tenían sobrepeso frente a los 850 millones que padecían desnutrición. Y se espera que la mitad de la población mundial sea obesa en 2030. 

Hoy casi todos contamos con refrigeradores, espacio de almacenamiento, la posibilidad de adquirir alimentos no perecederos y nos es más fácil comer alimentos poco saludables que granos, cereales y frutas y verduras frescas. No es fácil cambiar hábitos, pero adquirir conciencia de la situación es el primer paso. Evitar comprar refrescos todos los días de la semana, hacer jugos naturales, empezar las comidas siempre con una ensalada y elegir frutos secos o frutas frescas a la hora de merendar o realizar colaciones. 

Para poder hacerlo, algo importante es sentirse bien emocionalmente, ya que estos tipos de alimentos los consumimos mucho más por “gratificarnos” que por hambre. Tenemos ganas, deseos de algo rico, más que necesidad de comer. Hoy se desarrolló una nueva corriente de psicología, que se llama psicología de la nutrición, que justamente se dedica a analizar los comportamientos vinculados a la comida y ayuda a las personas que lo requieren a tomar conciencia de los mismos para poder cambiarlos. Conocer es el primer paso para ejecutar por lo tanto:  ¡Hoy es un buen día para empezar a hacer cambios en la dieta!