Padres que defienden a sus hijos de todo pese a todo

Cuando los padres salen en defensa del niño aunque tenga mal comportamiento

Jimena Ocampo Lozano

Es normal que los padres protejan a sus hijos, que quieran ver siempre lo mejor de ellos, que les defiendan y que a veces no puedan creerse lo que otros les dicen de ellos. Pero una cosa es defender a los hijos en situaciones que lo requieren, (ante un niño que les pega por ejemplo), y otra es defender siempre las conductas de los hijos. Este es el caso de padres que defienden a sus hijos de todo y pese a todo.

El error de defender a los hijos bajo cualquier circunstancia

padres que defienden a sus hijos de todo

Cuando defendemos a los hijos siempre y pese a todo, estamos sobreprotegiendo al niño, pero además le estamos dando inmunidad ante cualquier acto que haga, no le enseñamos a hacerse responsable de sus acciones, y también le mandamos un mensaje nada positivo, el de "tú no puedes ayudarte solo", lo que genera inseguridad  en los niños y un sentimiento de falta de capacidad.

No es lo más normal, pero ocurre en ocasiones, que los padres justifican o defienden a los niños ante actuaciones que no son "defendibles". Si el niño vuelve con una nota en la agenda del profesor porque ha contestado mal en clase o ha pegado a un compañero, estos padres no toman medidas con el niño, sino que justifican su mala conducta, ("que raro me parece porque mi hijo nunca hace algo así" o "será que algo le habrán hecho). Y cuando esto ocurre una vez, no pasa nada, pero si es siempre, que siempre defendemos a los niños y les justificamos, es cuando vienen los problemas.

Cuando el niño hace algo que no está bien, (pega a otro niño, rompe un juguete), y no se le corrige el niño aprende que esa conducta es adecuada, está justificada y puede volver a repetirse. 

En ocasiones, los padres no están de acuerdo con las consecuencias que en el centro escolar se toman con el niño. Por ejemplo, el niño no ha traído los deberes durante unos días, y el profesor le pone una mala nota, o le deja un día sin recreo para que los haga. La intención del profesor no es "fastidiar y hacer sufrir" al niño, sino enseñarle que cuando no cumplimos nuestra responsabilidad hay consecuencias. Pero algunos padres se toman esto mal, y no permiten estas actuaciones, aduciendo que el niño tiene que jugar y que no le pueden dejar sin recreo. En esta situación, los padres le quitan la autoridad a los profesores, los niños lo saben y aprenden que tienen carta blanca. Que los padres siempre les van a defender hagan lo que hagan.

Otro ejemplo puede ser cuando al niño le solucionamos cualquier tipo de problema. Si se enfada o discute en el parque con otro niño, enseguida intervenimos y somos nosotros los que lo resolvemos por él. 

Consecuencias de defender a los hijos de todo pese a todo

Estas situaciones, y situaciones parecidas, son ejemplos de padres que defienden a sus hijos pese a todo, y sobreprotegen. Esto tiene consecuencias sobre los niños y su desarrollo emocional,  social y personal, como pueden ser:

- No aprender a responsabilizarse de sus actos, ni a respetar las normas ni a los demás.

- Se vuelven niños tiranos que saben que pueden hacer lo que quieran.

- No aprenden a tolerar la frustración, porque siempre hay alguien que les evita el malestar, de manera que cuando no estemos, ellos no sabrán gestionarlo solos.

- Ante un problema, no saben manejarlo y les cuesta resolverlo de manera positiva.

- Pueden creer de sí mismos que no son capaces de resolver problemas, y se vuelven dependientes de los adultos.

- Pueden llegar a creer que siempre tienen razón en todo, y no aprenden de los errores, porque les enseñamos que los errores son de los demás y no suyos.

Todo esto influye no sólo en cómo son ahora los niños, sino en cómo serán en el futuro, cuando se enfrenten a la vida sin protecciones y sin guardaespaldas. 

¿Que nos  lleva a los padres a proteger en exceso? Generalmente lo que queremos cuando defendemos y protegemos a nuestros hijos, es evitarles el sufrimiento, que no lo pasen mal, que sean felices siempre, porque como niños es lo que tienen que ser. Pero sobreproteger tiene más consecuencias negativas que positivas.

Por eso, más que defender a nuestro hijo de todo y de todos, y evitarle cualquier tipo de sufrimiento,  tenemos que enseñar al niño a resolver problemas, a hacerse responsable de lo que hacen, a aprender a gestionar emociones... Todo esto hará que hagamos de nuestros hijos hoy, adultos fuertes y capaces mañana.