Razones por las que hay que pactar con los hijos

Pactar con los niños es mejor solución que imponer normas

Las normas y los límites son algo necesario para la educación de los niños. Nuestros hijos necesitan límites, no sólo para su educación, sino porque los límites les hace sentirse más seguros en su entorno.

Pero dentro de esas normas, que cada uno impone en su casa; hay ciertos matices en los que es mejor pactar con los hijos que imponerse por la fuerza.

Por qué hay que pactar con los hijos

Razones por las que hay que pactar con los niños

Los padres debemos marcar a los hijos cuáles son las reglas básicas que deben cumplir, mucho mejor si son pocas pero inquebrantables.

Hay normas que no son negociables, especialmente las que tienen que ver con la salud del niño o los valores morales y éticos, pero hay otras muchas en las que podemos pactar con los niños en el caso que les cueste llevarlas a cabo. Por ejemplo: Una norma fija sería hacer los deberes, pero se puede pactar cómo hacerlos o a qué hora.

Pactar con los niños da muchas ventajas ante la imposición de normas.

1- Al llegar a un acuerdo entre las dos partes estamos reforzando nuestra relación con el niño y la comunicación.

2- Le damos la opción de tomar una decisión y de hacerse responsable de ella.

3- Fomentamos la empatía con él.

4- Le ayudamos a verbalizar sus sentimientos.

5- Nos obliga a escuchar, tanto a padres como a niños, y a respetar sus opiniones.

6- Motiva a los niños a buscar soluciones para poder llegar a un acuerdo favorable para las dos partes.

Lo que no debemos hacer al pactar con los niños

- No pactar con niños menores de cinco años, ya que no tienen suficiente madurez emocional.

- No debe hacerse constantemente, ya que todo no es negociable.

- No hacerlo cuando no suponga ningún esfuerzo para el niño.

- No hagas pactos a posteriori, es decir, aprovechar para pedirle algo al niño a cambio de algo que ya ha hecho si antes no habíais llegado a un acuerdo.

- No hacerlo a largo plazo, solo funciona si es con inmediatez.

- No hay que castigarles si no cumplen su parte del trato, simplemente negarles volver a pactar en breve.

- Los pactos deben hacerse de manera comprensiva y sin estar enfadados.

 Ya veréis como los pactos con los hijos funcionan estupendamente para conseguir que los niños hagan lo que deben, y que encima estén contentos por ello.