Qué términos usar al hablar de sexualidad con los hijos

¿Qué palabras usar cuando hablamos de sexo con nuestros hijos?

Quizá hayas mantenido más de un debate con tu pareja, familia o amigos sobre cómo mencionar a los genitales delante de los hijos: "¿Lo llamamos pito o pene?; Vulva suena tan mal… mejor digamos chichi… pero tampoco me convence porque es poco fino".

Puede que te hayas encontrado explicando la reproducción utilizando "el papá pone la semillita en mamá". A lo mejor un día respondiste un ya lo verás en la escuela cuando toque, que aún eres pequeño. O te has descubierto haciéndote el sueco ante una pregunta incómoda.

Aunque la sexualidad está presente a lo largo de toda la vida y es inevitable hablar de ella, no es raro que te hayan surgido estas u otras dudas a la hora de educar a tu hijo, ya que se trata de una dimensión cargada de tabúes, falsas creencias, ocultaciones y prejuicios. Te presentamos algunas ideas sobre qué términos usar al hablar de sexualidad con los hijos y esperamos que te ayuden a disfrutar de acompañarle en este descubrimiento.  

Tener claros los conceptos en la educación sexual de los hijos

 Qué términos usar al hablar de sexualidad con los hijos

El hecho sexual humano está compuesto por tres elementos:

- El sexo, que hace alusión a lo que se es (el cuerpo sexuado, que está en continuo cambio).

- La sexualidad, es lo que se vive (las experiencias y el modo de sentir el sexo).

- La erótica, lo que se hace (los deseos y las conductas). 

El objetivo principal de la educación sexual será proporcionar a tu hijo la capacidad de vivir con congruencia lo que es (su sexo), lo que vive y siente (su sexualidad) y lo que desea y hace (su erótica) para que pueda vivirse sexualmente de manera única, libre, positiva, autónoma y responsable.

Educación sexual de los hijos es más que hablar de genitales y reproducción

Tu hijo desarrolla su hecho sexual cuando se explora, siente placer al recibir cosquillas, cuando ve cuerpos desnudos, escucha conversaciones de mayores, observa a personas que sienten pudor, mientras juega con los amigos, decide a quién da besos, descubre que las personas expresan afectos de maneras diferentes, le explicamos que es importante que cuide su cuerpo, se enamora o ve dibujos.

La educación sexual está presente en todo momento, no es sólo hablar del cuerpo y genitales, también tiene que ver con el autoconocimiento, la autoestima, las emociones, el género, los afectos o las relaciones. 

Hablar de sexualidad con los hijos no invita a la promiscuidad

Puede ser que creas que si hablas de sexualidad con tu hijo le estimulas a realizar prácticas precoces. Es como si pensaras que empezar a hablar en inglés con 1 año le impulsara a irse a vivir al extranjero antes de que esté preparado. Más bien todo lo contrario, lo haces para asegurarte de que, cuando llegue el momento, pueda vivir la experiencia de manera más positiva, segura y responsable.

¿Por qué no hacer lo mismo con la sexualidad? La sexualidad es como cualquier otro aprendizaje, un proceso gradual y continuo. Las vivencias y preguntas que te haga tu hijo con 2 años (tocarse los genitales al quitar en pañal) o con 5 años (¿cómo se fabrican los niños?) no serán las mismas que con 13 años (¿es normal sentir cosquilleo en la vulva?). Tener información no promueve a acciones prematuras, más bien todo lo contrario. La realidad muestra que, a mejor educación, más tarde se suelen iniciar las prácticas en pareja. Parece que la adecuada educación sí facilita mantener la motivación por conocerse y respetarse, y por conocer y respetar a los demás, y, por tanto, de decidir responsablemente con quién, qué, dónde, cuándo y cómo iniciar las prácticas en pareja.  

Cómo hablar de sexo con los hijos

La forma en la que le respondas a tu hijo sí puede ser clave a la hora de mantener una comunicación abierta o que se cierre. Tu hijo te pregunta porque está investigando y construyendo su modelo mental y tú eres una de sus fuentes principales de confianza. Si detecta que sus preguntas o comportamientos te incomodan, lo evitas o le regañas, posiblemente cierre la comunicación contigo. Buscará otras fuentes de información que no siempre serán las más adecuadas (por ejemplo, amigos o Internet) y tú te estarás perdiendo la oportunidad de acompañarle en su desarrollo sexual.

Hablar de sexualidad con los hijos, es como hablar de cualquier otro tema, lo adaptas a las características, vivencias y edad de tu hijo, pero también a las tuyas. Procura aprovechar cada oportunidad cotidiana para dar respuestas, ya que facilitará que la comunicación se mantenga abierta.

Qué términos debemos usar al hablar de sexualidad con los niños

Cuando tu hijo aprendió a leer le explicaste que la A es A y la M es M para facilitarle el aprendizaje de la lectura, pero, cuando se habla de sexo, es habitual utilizar eufemismos como estrategia para rebajar el pudor adulto. Llamar a la vulva, chichi o al pene, pito elimina las posibles connotaciones eróticas que ponemos los adultos, pero a tu hijo le suena igual un término que otro.

Sin embargo, sí capta que, mientras que a la suma le llamas suma y a la planta, planta, hay ciertas cosas que no tienen nombre propio, tienen infinitas denominaciones o ni siquiera se mencionan y, además, ponen nervioso, ruborizan o descolocan al adulto. Esta situación puede llevar a confusión, desconocimiento, distancia, desconexión o establecimiento de conclusiones propias (ha de ser algo malo, sucio o a ocultar, que lo asocie con emociones negativas como miedo, rechazo o vergüenza). Compartir un código respetuoso, común, claro, sin prejuicios y abierto, le ayudará a establecer una relación positiva con su cuerpo, emociones, afectos y relaciones.

¿Te parece que los términos que se utilizan en sexología suenan mal, fuertes, fríos o demasiado técnicos? Seguramente te has parado a analizar cómo suena vulva, pero no cómo lo hace erupción, sintaxis o multiplicación. Piensa si no es por falta de hábito o por la influencia social cargada de connotaciones negativas hacia esas palabras. Prueba a empezar a utilizar los términos sexuales adecuados: vulva, pene, testículos, espermatozoides, óvulo, menstruación, coito, reproducción… En una semana te habrás habituado. Si aun así te sigue costando, intenta combinar las palabras técnicas con otras más informales, de manera que tu hijo aprenda qué palabras ha de utilizar dependiendo del contexto. Explícale, por ejemplo, que puede utilizar chichi o pito en la intimidad pero que, en el médico, conviene que diga vulva o pene.

Si deseas que tu hijo aprenda a respetarse y respetar a los demás, esté preparado para prevenir abusos, tome decisiones responsables, sea capaz de comunicarse abiertamente sobre sus necesidades, deseos, intereses, … En definitiva, si deseas educar a una persona que viva su sexualidad de manera única, libre, positiva y responsable, que aprenda a llamar a las cosas por su nombre es un buen inicio.