Ejercicios para fomentar la empatía en los niños con autismo

Cómo enseñar a ponerse en el lugar del otro a los niños con autismo

Elena Cabeza Pereiro
Elena Cabeza Pereiro Logopeda infantil

La Teoría de la Mente se refiere a la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de otra persona y comprender que cada persona percibe, siente, piensa, desea o cree en cosas diferentes. Esto nos lleva a un concepto como la empatía y la dificultad que muestran algunos para ponerse en el lugar del otro.

Os mostraré las estrategias, ejercicios y materiales con los que se puede trabajar con personas que tienen dificultades en la Teoría de la Mente. 

Lo que queremos transmitir y aprender es que no todos percibimos, pensamos, sentimos o creemos de igual manera, por eso te enseñamos algunos ejercicios para fomentar la empatía en los niños con autismo.

Cómo fomentar la empatía en los niños con autismo y síndrome de Asperger

Ejercicios para fomentar la empatía en los niños con autismo

Antes de empezar me gustaría recordar que cada caso es particular. Se trata de dar unas líneas generales de cómo trabajar la Teoría de la Mente.

Me voy a basar en el Manual de teoría de la mente para niños con autismo de Anabel Cornago, madre de un niño con autismo que pone a nuestra disposición el enorme trabajo y esfuerzo que han conseguido juntos.

1. El primer nivel de trabajo, es el de los cinco sentidos y sus verbos asociados para hacer un acercamiento a la forma de percibir el mundo y de relacionarnos con nuestro entorno. Así elaboraremos ejercicios para que el niño se familiarice con los sentidos, los órganos que los desarrollan y los verbos asociados a ellos (ver, oler, saborear, oír y tocar). Le mostraremos una fotografía de una persona y señalaremos los distintos órganos de los sentidos y que los señale en sí mismo y en nosotros. 

Para trabajar los verbos relacionados con los sentidos le presentaremos objetos que se pueda ver (un juguete, una mesa, una luz), otros que se pueda oler (comida, perfume, flor), otros distintos que se pueda saborear (bombón, chuche, sopa), otros que se pueda oír (instrumento musical, el viento, el motor de un coche) y otros que se pueda tocar (un gato, una tela y una pelota). Con estos objetos o sus imágenes les podemos ir preguntando qué es cada uno y con qué órgano lo podemos percibir. El juguete lo podemos ver con los ojos, el perfume oler con la nariz…

2. En un segundo nivel trabajaremos con la existencia de distintas perspectivas. El objetivo es que el niño entienda que las personas puede ver las cosas desde diferentes perspectivas.

Podemos darle al niño una hoja doblada por la mitad con un dibujo diferente en cada cara (un perro y un camión). Le enseñamos ambos dibujos. Levantamos la hoja de papel y en cada uno veremos una de las caras. Le preguntamos qué ve en la hoja y él nos responderá yo veo un perro y acto seguido le preguntamos ¿qué veo yo en la hoja? Y nos deberá contestar tú ves un camión. Más adelante en otra hoja con la misma actividad sólo le mostraremos uno de los dibujos y nos tendrá que decir qué es lo que ve él y responder que no sabe lo que vemos nosotros porque él no lo ha visto. Este ejemplo es de una perspectiva visual simple.

La perspectiva visual compleja se refiere al hecho de que un objeto puede ser diferente dependiendo de la perspectiva desde la que lo veamos. De igual manera,  si una persona lo mira desde un lugar y otra persona desde otro percibirán diferentes visiones del mismo objeto. Es fundamental que el niño entienda este punto porque la diferente percepción de los objetos (y de los hechos) es la causa de que las personas tengan informaciones distintas y por lo tanto creencias diferentes.

Podemos presentarle al niño imágenes de la misma imagen (por ejemplo, una mesa) vista desde distintas perspectivas o posiciones: desde delante, desde atrás, desde arriba, desde abajo…e incidir que se trata del mismo objeto pero visto desde distintas posiciones. 

Con estos ejercicios podrás descubrir que poco a poco el niño va avanzando en su percepción del mundo que le rodea.