El sorprendente lenguaje de signos "caseros" que inventan los niños sordos

¿Es el lenguaje innato en el ser humano?

El sistema de comunicación que utilizan los niños sordos con padres oyentes para poder comunicarse y desenvolverse en el ámbito familiar me sirve como pretexto para llegar a un tema tan polémico como el carácter innato del lenguaje

¿Es innato el lenguaje? Los niños sordos nacidos de padres oyentes y que no han sido expuestos a una lengua de signos constituyen un sorprendente experimento de la naturaleza que promete ayudar a aclarar esta cuestión.

Cómo es el lenguaje de signos "caseros" que inventan los niños sordos

El sorprendente lenguaje de signos caseros de los niños

Los signos caseros son un sistema de comunicación gestual desarrollado por un niño sordo y su familia que no posee un modelo comunicativo que utilice la lengua de signos. 

Se trata de niños sordos nacidos en familias oyentes, que no han sido expuestos a la lengua de signos. Estos niños, por tanto, no han estado en contacto con un modelo de lenguaje convencional, pero sí han tenido una infancia normal en todos los demás sentidos, es decir, no han tenido deprivación social, ni lingüística ni sensorial. Habitualmente, padres y niños generan espontáneamente un sistema de signos casero para comunicarse. 

El interés que generan las lenguas de señas caseras procede de la información que ofrecen de nuestra capacidad para generar, procesar y adquirir el lenguaje, de su carácter innato, de la tendencia natural de comunicarse que tenemos todas las personas. Nos hablan de temas como el origen del lenguaje, del período crítico para la adquisición del lenguaje, la tendencia general de los niños de inventarse un sistema de comunicación para comunicarse y las relaciones que existen entre los gestos y el lenguaje.

Si el lenguaje es sólo comunicación y aprendizaje (como argumentan los que son contrarios a admitir el carácter innato del lenguaje), los sistemas de signos de padres e hijos deberían tener idénticas propiedades. En cambio, si los niños tienen una capacidad innata del lenguaje, sus signos deberían mostrar características lingüísticas que no están presentes en los signos de sus padres.

Sorprendentemente, no sólo las tienen, sino que están plagados de ellas (Goldin-Meadow, 2005): en contraste con los signos de los padres, sus signos son estables y constan de partes que pueden recombinarse para producir nuevos signos.

Estos niños usan sus signos caseros para hacer peticiones, comentarios y preguntas sobre el aquí y ahora, pero también sobre el pasado, el futuro y lo hipotético, para contar historias, para “hablar” solos, e incluso para referirse a sus propios signos.

Susan Goldin-Meadow descubrió que los gestos caseros de niños sordos en América no se adquieren copiando los gestos de sus padres - se parecen más a los gestos de los niños chinos sordos al otro lado del mundo.

Parece, por tanto, que la tendencia innata de los niños a crear un lenguaje es tan fuerte que, incluso cuando crecen sin ser expuestos a uno, tienden a sistematizar su sistema expresivo dotándolo de propiedades lingüísticas. En cierto sentido, es casi imposible crecer sin un lenguaje.