Siete trastornos que provocan los mocos en la infancia

Mocos en niños: signos de alerta y falsas alarmas

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Los niños se han ganado la reputación de “mocosos” a pulso. Y es que durante la etapa infantil es normal ver cómo a los bebés y a los niños les cuelgan los mocos bajo la nariz.

Ante los mocos no hay que preocuparse demasiado, ya que los problemas respiratorios son habituales en los primeros meses de vida, especialmente cuando los niños comienzan la guardería. Sin embargo, hay algunos síntomas a tener en cuenta que deben ser atendidos por un pediatra, mientras que otros no deben alarmarnos. En Guiainfanti.com te lo aclaramos.

Qué patologías provocan los mocos a los niños

Cuando el niño tiene mocos

Si los mocos de nuestros hijos son transparentes o blancos, y aparecen intermitentemente, no hay que preocuparse, forman parte intrínseca del niño; solo si son amarillos y no conseguimos deshacernos de ellos pueden ser signo de infección y deberemos acudir al pediatra.

1- Los estornudos: Un estornudo no significa que el niño esté resfriado, sino que hay alguna impureza en el aire que deben expulsar de su nariz, por lo tanto no hay que abrigarles en exceso en cuanto les oigamos, sino más bien, mirar si hay alguien fumando a su alrededor.

2- Nariz taponada: Es algo a tener muy en cuenta, ya que los bebés no saben respirar por la boca y es algo que van aprendiendo con el tiempo, así que tener la nariz despejada es algo vital para ellos. Si hacen ruidos por la nariz pero pueden respirar no es signo de estar constipados. Como no se saben sonar lo que se usa es suero fisiológico, una mezcla de agua con sal, que se aplicará tantas veces como sea necesario.

3- Tos: solo preocupante si es persistente, ya que muchas veces son truquillos que aprenden los bebés para llamar la atención.

4- Ruidos y silbidos en el pecho: Suelen producirse en los bronquios, y no son alarmantes si desaparecen al cambiar de posición al niño o al quitarle los mocos, o si son intermitentes.

5- Dolor de oídos: Habitual si hay muchos mocos, ya que puede producirse una otitis. Conviene que lo vea el pediatra, especialmente si van acompañados de pus en las orejas.

6- Legañas: A veces son signo de conjuntivitis si son habituales, si solo son de vez en cuando basta con lavar con suero.

7- Fiebre: Hay que tener en cuenta que la temperatura de los bebés es mucho más alta que la nuestra, así que empieza a ser fiebre cuando sobrepasa los 38 grados. Si solo son unas décimas no hay que alarmarse, pero si persiste conviene visitar al pediatra.

Lo mejor es dar los menos medicamentos posibles a los bebés. La mejor medicina para el catarro siempre es el agua: ayuda a disolver los mocos, a expulsarlos e hidrata el organismo.