¿Podemos conseguir que los niños cooperen en casa?

¿Podemos conseguir que los niños cooperen en casa?

En una casa con niños muchas veces parece que ha tenido lugar una batalla campal: toallas por el suelo, zapatos desparejados, mochilas abiertas, arena del parque en las habitaciones, juguetes desmembrados, lápices de colores, calcetines y libros tirados por el suelo. ¡Tenemos que ir sorteando mil y un obstáculos para acceder a cualquier lugar! Tranquilos, eso es absolutamente normal. A los niños tenemos que educarles en todo, inclusive a cuidar de sus cositas, de su habitación, de su casa. Pero eso, día a día, no esperemos que aprendan todo, absolutamente todo en un día, ¿verdad?

Cómo enseñar a los niños a que sean más organizados

Cómo enseñar a los niños a recoger sus cosas

He de confesaros que una de las cosas que más me saca de quicio es encontrar que todo el trabajo empleado en la limpieza y mantenimiento del hogar, sólo precisa de unos minutos de mis niños para ser destruido. Aún yendo detrás de ellos recogiendo, no podemos abarcar a todo. Me asombra cómo los niños son capaces de pisar mil juguetes o papeles sin agacharse a recoger nada ¿les dolerá la espalda? Conviene advertir a los niños sobre la necesidad de que empiecen a cooperar en casa cuanto antes para que el caos y el desordenno se apodere de nosotros. ¡El cuidado de la casa es algo que nos afecta a todos!

Los niños son muy capaces de hacer muchas cosas en casa o, al menos, de procurar mantener el orden dispuesto y de mostrar así respeto por el trabajo ajeno. Es una tarea muy difícil en ocasiones porque, especialmente, cuando hay varios niños, unos echan las culpas a otros, o bien escurren el bulto a la hora de realizar nuestras demandas.

Debemos enseñarles a cooperar en labores cotidianas de casa, especialmente aquellas que les afectan directamente como recoger juguetes, doblar de su ropa o echarla a lavar, guardar sus zapatos, ordenar su habitación, ser responsables de sus libros y herramientas de trabajo, etc. esto nos proporcionará un gran alivio a los padres y también supondrá un beneficioso hábito para nuestros hijos. Los niños que aprenden a ser limpios, ordenados y respetuosos en el ámbito familiar, extenderán esta conducta al ámbito escolar o a la calle. Por otro lado, de esta manera también ofreceremos un ambiente adecuado, ya que nadie puede sentir cierto bienestar en una casa caótica, desordenada o sucia.

Patro Gabaldón. Redactora