Niños poco autónomos que se niegan a hacer solos sus tareas

Cómo afrontar la falta de autonomía en la infancia

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero a veces se cae en uno de los errores más comunes que existe a día de hoy en la educación: la sobreprotección, que trae consigo consecuencias negativas en el desarrollo de los pequeños.

La sobreprotección se considera un estilo educativo con el que los padres pretenden evitar la frustración y el sufrimiento de los pequeños actuando de tal manera que no dejan a sus hijos que hagan las cosas para las que están preparados.

Como consecuencia de esto, los hijos no consiguen aprender los recursos necesarios para valerse por sí mismos por lo que adoptan una conducta pasiva y de dependencia. Así, nos encontraremos con niños inseguros, que tienen muchos miedos y muy exagerados. Niños poco autónomos que se niegan a hacer solos sus tareas.

Características de los niños poco autónomos

niños poco autónomos

Los niños sin autonomía se caracterizan por un sentimiento de inutilidad y dependencia que le dificultad valerse de sí mismos y que les genera miedo a lo desconocido.

La sobreprotección que ejercen los padres sobre los pequeños no les permite experimentar por sí mismos, equivocarse y aprender de sus errores. No tienen la oportunidad de ver cuáles son las distintas posibilidades y aprender a elegir la que creen la más conveniente. Por lo que no saben lidiar con las consecuencias de sus propias decisiones, ni aprenden a tolerar las frustraciones.

No saber sobrellevar los fracasos hace que carezcan de la motivación y la autodisciplina necesarias para conseguir objetivos y realizar tareas.

Cómo conseguir que sean autónomos y realicen sus tareas

Si los adultos quieren que los niños no se nieguen a hacer sus tareas solos y dependan de los mayores para el desempeño de sus responsabilidades deberán seguir estos consejos:

- Permitir que los niños tomen sus propias decisiones. Será importante que al niño se le incluya poco a poco en la toma de pequeñas decisiones que le competen y pueda dar su opinión.

- Dejar que realicen por sí mismos las actividades que son capaces de hacer según su edad. Dejar que se desplace y explore gateando, que coma solo, se vista, etc. Favorecer este tipo de conductas les hace ganar en madurez.

- No hacer las cosas por ellos. Se puede ayudar pero no hacerlo todo ya que se sentirán inútiles al no poder hacer las cosas por sí mismos y a su ritmo. 

- Establecer límites. Ser firme, pero con afecto le dará la seguridad necesaria al niño para ser autónomo. El autoritarismo o la permisividad son extremos que no ayudan.

- Valorar el esfuerzo del niño. Aplaudir sus logros es importante, pero evitando que las alabanzas sean exageradas. Si comete errores poner el enfoque en el esfuerzo que ha realizado. Esto ayuda a poder lidiar con la frustración.

- Dialogar. La comunicación debe ser activa y respetuosa.

- Criar con apego. Educar a los niños desde el respeto y la empatía, entendiendo y satisfaciendo sus demandas y necesidades.