Cuándo dejas de gritar al niño y optas por otros métodos educativos

El grito no es educativo para el niño, cambia tu sistema de reprenderle

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Educar a los hijos es complicado. Además, es algo que cansa mucho, pero que al hacerlo se encuentra una gran recompensa.

Es cierto, que los padres y las madres no siempre educan como les gustaría. A veces por cansancio, otras por falta de tiempo, o, incluso por el propio carácter del hijo. Pero lo que se debe tener claro es que gritar no será un recurso educativo adecuado, ni para el niño ni para los progenitores. En Guiainfantil.com te demostramos lo que ocurre cuando dejas de gritar al niño y optas por otros métodos educativos.

El grito en la educación de los niños

por qué no debemos gritar a los niños

Muchos adultos recurren al recurso del grito porque ven en este muchas supuestas “ventajas” como por ejemplo que es un recurso rápido, sencillo de utilizar, gracias a este método se consiguen los objetivos a corto plazo, infunde autoridad, etc.

Además, los gritos pueden parecer inofensivos y que pueden ser producto de un momento de rabia, pero pueden afectar a los niños a nivel psicológico a su comportamiento.

Los gritos suelen ir acompañados de amenazas, descalificaciones y al final no dejan de ser una manera de manifestar violencia, no física, pero sí psicológica. De éste modo podemos ver gritar solo ocasiona perjuicios y consecuencias negativas en la educación de los niños, como:

  • Deterioro de su autoestima.
  • El niño se acostumbra a conductas agresivas y las adopta para emplearlas en sus relaciones con iguales.
  • Los gritos le causan estrés al niño.

Dejar de gritar al niño y optar por otros métodos educativos

Gritar es un hábito que los adultos deben hacer desaparecer y generar uno más saludable. Dejar de gritar no será fácil porque supone a los adultos tener gran autocontrol sobre sus emociones. Será un entrenamiento que lleve tiempo. Para ello, será necesario:

  • Mantén la calma cuando se trata de dar una orden, pues tu niño escucha bien, por eso no debes alzar la voz ni mucho menos gritar. Habla tranquilamente con tu hijo.
  • Intenta generar respeto. Es probable que el niño obedezca por medio cuando le levantas la voz o gritas. Sin embargo, esto desaparece cuando llega la adolescencia porque desaparece el miedo y, entonces, se pierde el respeto. Por ello, es necesario que tu pequeño sepa que eres una autoridad y debe obedecer cuando le ordenes algo tranquilamente.
  • Habla de manera positiva. En vez de decirle: "No te voy a dejar hacer esto", debes hablar positivo: "Eres un buen niño y sé que no te gustaría estar haciendo lo que haces". Cambia el contexto de tus palabras.
  • Da una explicación válida. Muchos padres cometen el error de decirles a sus hijos: Aquí mando yo. Esto no es un argumento, por lo cual es importante dar una buena razón clara y precisa para que tu hijo comprende y repare lo que está haciendo.
  • Ponte en el lugar de tu hijo. No te olvides que los niños son niños. Ponte en su lugar y ve las cosas desde el punto de vista de tu hijo.

Qué beneficios aporta utilizar otros métodos para educar a los hijos

Utilizar otro tipo de modelo educativo alejado de los gritos puede proporcionar beneficios en el desarrollo de los niños y también en los adultos que se encargan de criar. Entre ellos encontramos los siguientes:

  • Desarrollo de la responsabilidad. Los niños pueden entender las consecuencias de sus actos, actúan con libertad conociendo hasta donde pueden llegar. Con una disciplina basada en gritos nunca pueden entender por qué tienen que actuar de una manera determinada.
  • Comprenden las normas y se comprometen. Con modelos educativos basados en gritos y amenazas los niños reciben las normas impuestas y no se comprometen. En cambio con alternativas educativas como por ejemplo, la disciplina positiva sí que pueden conseguirlo.
  • Los modelos alternativos favorecen la salud emocional del niño. Este tipo de modelos contribuyen al desarrollo de una autoestima sana y favorece la gestión de emociones en el niño desarrollando su inteligencia emocional.
  • Aprenden a ser independientes. Los modelos alternativos ayudan a que el niño sepa perseguir sus propias metas y que sepan lo que quieren por sí mismos.
  • Se fortalece el vínculo entre padres e hijos. Con los métodos alternativos los niños perciben que son importantes, son queridos y atendidos. La comunicación asertiva, la empatía y la colaboración favorecen este vínculo afectivo.