8 peligrosos productos para bebés que debemos evitar

Qué productos para bebés pueden resultar peligrosos

Cuando nos convertimos en padres por primera vez llenamos la casa de los mil y un objetos para bebés que hay en el mercado (hasta donde nos llega la economía, por supuesto).

Muchos de estos objetos acaban arrinconados porque, aunque parecieron imprescindibles, resultaron ser accesorios absurdos. Y es que, realmente no necesitamos todo lo que vemos en las tiendas, ni tampoco todo lo que se vende es seguro para nuestro bebé. Algunos objetos, parecen atractivos e inofensivos, pero hoy en día pediatras y expertos los desaconsejan. Son productos peligrosos para bebés que debemos evitar.

Productos peligrosos para bebés que no debemos usar 

Productos peligrosos para el bebé

- Juguetes para el asiento del coche: hay bebés y niños a los que no les gustan nada los viajes en coche, para entretenerles recurrimos en ocasiones a los juguetes de asiento para el coche, sin embargo, en un choque de coche o un frenazo, el juguete puede salir disparado y dañar al bebé. Los fabricantes recomiendan utilizar sólo los que vienen con la silla del coche para el bebé ya que sí han sido probados y tienen menos posibilidades de salir despedidos en un golpe.

- Asientos para bebés: son asientos ergonómicos que ayudan al bebé a mantenerse sentado, algunos incluso disponen de bandejas para colocar juguetes sobre ellas y que el niño se entretenga. ¿Cuál es su peligro? Si el bebé se mueve de forma enérgica, podría volcar y golpearse contra el suelo. La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo americana ha citado medio centenar de casos de bebés que cayeron desde sus asientos, algunos de ellos sufrieron fracturas de cráneo.

- Asiento de bañera: es un perfecto aliado para bañar al bebé si estamos presentes en todo momento durante el baño del niño. Sin embargo, al mantener sujeto al bebé dentro de la bañera, pensamos que si salimos un momento no le va a ocurrir nada. Grave error, el bebé puede volcar dentro de la bañera y ahogarse. De nuevo la CPSC alertó de 174 muertes y centenas de accidentes asociados con este producto. 

- Andadores: sí, uno de los que fuera producto estrella para el bebé hace unos años están siendo ahora demonizados por pediatras y expertos. Ya no sólo porque interfiere en el aprendizaje natural del niño para el gateo o el desarrollo de la marcha, sino que además pueden provocar heridas a los niños, sobre todo en casas con escaleras, ya que pueden precipitarse por ellas. En 2010 se conocieron más de 4000 casos de niños heridos por este producto.

- Almohadas: son productos para bebés peligrosos que debemos evitar. Aunque muchos familiares nos regalan almohadas, mantitas o cojines bordados para la cuna del bebé, cualquier objeto que ande suelto por la cuna puede provocar el sofoco del niño. Y es que un bebé, por muy poca movilidad que creamos que tiene, puede moverse a lo largo de la noche dentro de su cuna dejando su cabecita y la boca debajo de uno de estos cojines. 

- Protectores de cuna: algunos expertos recomiendan no colocar ningún tipo de protector de cuna, ya que el bebé durante su movimiento nocturno o jugando en la cuna puede quedar enredado en él o puede caer sobre su pequeña cabecita impidiendo el correcto paso del aire

- Saltadores de puerta: a los bebés les encanta, no paran de reír mientras suben y bajan en su pequeño columpio casero, sin embargo, no sólo pueden caerse durante el salto si no está bien anclado sino que algunos bebés pueden resultar heridos durante los saltos. Algunos informes apuntan a que varios bebés habían sufrido fracturas, moretones, hematomas o laceraciones en dedos de manos y pies, llegando incluso en casos extremos a la amputación. 

- Collares para la dentición: aunque siguen vendiéndose no son tan populares como hace unos años. Son collares de ámbar que, según anuncian, tiene efectos beneficiosos para calmar el dolor que provoca al bebé la salida de los dientes. Sin embargo, en algunos países se recomienda a los padres no utilizarlos por el riesgo de estrangulamiento para el bebé o incluso porque si el collar se rompe, el niño podría tragar y asfixiarse con alguna cuenta.