Si quieres que tu hijo te cuente cosas... ¡no le interrogues!

Errores que cometemos al dialogar con nuestros hijos

Alba Caraballo Folgado

"¿Has jugado hoy con Marta?", "¿Qué has comido en el colegio?", "¿Ha regañado la profesora a algún niño?"... Nada más salir del colegio sometemos a nuestros hijos a tal batallón de preguntas tal que ni un tercer grado.

En nuestro afán por saber qué tal le fue en la escuela, si se portó bien en clase o si tiene una buena relación con los demás niños, tendemos a interrogarle. Le arrinconamos y agobiamos y al final conseguimos poco. Y es que, si quieres que tu hijo te cuente las cosas, lo último que debes hacer es interrogarle.

El error de interrogar cuando queremos que los hijos nos cuenten cosas

Si quieres que tu hijo te cuente cosas, no le interrogues

¿Recuerdas aquellas películas en las que un policía somete a un sospechoso a un duro interrogatorio? Un foco apunta a la cara del presunto culpable mientras un duro oficial intenta hacer que confiese todo lo que sabe. En clave de humor, podría ser una comparación de lo que solemos hacer cada tarde al salir del colegio con nuestros hijos.

Lejos de iniciar una conversación divertida y bidereccional, es frecuente que, tendamos a arrinconarles con cientos de preguntas, sobre todo si el niño es reservado y no le gusta mucho contar sus experiencias. Habrás observado que no funciona y que no obtienes más que "bien", "mal", "sí", "no"... Es probable incluso que el niño recurra a inventarse cosas para que los padres nos quedemos satisfechos porque hemos obtenido información.

Partamos de la base que comunicarnos con los niños no siempre es fácil, principalmente por dos razones: 

- Les resulta complicado expresar una idea de principio a fin.

- Necesitan más tiempo para explicarnos algo.

Los padres, no tenemos en muchos casos la paciencia necesaria para escuchar el discurso de nuestros hijos de principio a fin, aplicando paciencia cuando titubean, tartamudean o no explican de forma clara las cosas.

Cómo preguntar para que nuestros hijos cuenten

Estarás de acuerdo conmigo en que el interrogatorio no es la fórmula que debemos poner en práctica para saber cómo le fue al niño en el colegio, en casa de su amiguito o en el cumpleaños al que le han invitado. Pero, ¿cómo llegar hasta ellos?

1. Encuentra el momento adecuado: la salida del colegio no es el momento más adecuado para hablar con ellos. El lío de mochilas, niños, coches y padres saludando no propicia un clima adecuado para poder hablar con el niño.

2. Escúchale: presta toda tu atención al niño cuando le estés preguntando y evita esas situaciones en las que estás cocinando, conduciendo o haciendo la cama y ni siquiera puedes mirarle a los ojos. ¿A ti te gusta que no te presten atención total cuando estás explicando algo que te ha ocurrido?

3- Comparte experiencias: la conversación no ha de estar basada en la "pregunta y respuesta". Puedes contarle cómo te fue tu día, qué dificultades encontraste, lo bueno y lo malo. En definitiva, crear una conversación a dos.

4- Ten paciencia: conecta con lo que está diciendo tu hijo y olvida por un momento el resto de tareas que has de hacer. Deja que hable, aunque tarde en expresar una idea. 

5. Interactúa: asiente, asómbrate, entristécete con él... Vive lo que te esté contando como si hubieras estado allí.

6- Evita los juicios: cierto es que si está contando que se ha portado mal con un niño debemos enseñarle que estuvo mal, no debemos juzgar todo lo que dice pues tenderá a evitar contarnos sus cosas.

7- Cambia la forma de preguntar: evita las típicas y clásicas preguntas que haces todos los días del tipo "¿has hecho todos los ejercicios en clase?", "¿has estado charlando con tu compañera?"... Todas estas preguntas tienen connotaciones negativas y además, reconoce que son aburridas. Qué tal si lo cambias por "¿Has descubierto algo interesante hoy? Me encantaría aprender más cosas", o "si mañana fueras tú el profesor, ¿qué cosas harías en clase y cuáles no?"...

Intentemos aplicar un poco de originalidad y diversión a las charlas con nuestros hijos y menos prácticas "policiales".