Cómo revertir los errores de los padres que afectan al comportamiento de los hijos

Los 8 principales errores de los padres que repercuten en la conducta de los hijos

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Como padres, intentamos educar a los hijos de la mejor manera posible. No hay ningún manual exacto y con frecuencia, cometemos errores. Algunos de ellos afectan a la autoestima y personalidad de nuestros hijos, como puede ser compararlos constantemente con otros, reconocer sus errores por encima de sus aciertos o humillarles con descalificativos. 

Pero otros errores afectan directamente en la conducta del niño. Te explicamos cómo revertir los errores de los padres que afectan al comportamiento de los hijos. 

Consejos para revertir los errores de los padres que afectan al comportamiento de los hijos

errores de los padres que afectan al comportamiento de los hijos

No hay ciencia exacta en cuanto a la educación de los hijos. Y lo más normal es que como padres, cometamos algún error. Todos estos errores afectan directamente a la conducta o comportamiento de los hijos. Muchos están relacionados con un problema a la hora de ponerles normas y límites. Presta atención, porque te explicamos cuáles son y cómo revertirlo:

1. Tratar de hacerlos felices todo el tiempo. Por supuesto que nada nos hace más felices que poner a su alcance todo lo que desean y complacerles en todo, pero la vida no es así, desde pequeños deben aprender a esforzarse por lo que desean y a enfrentar situaciones y cosas que no les gustan. ¿Solución? Son ellos quienes deben adaptarse al mundo, y no el mundo a ellos.

2. Darles mal ejemplo. Recordemos que somos el referente más importante para nuestros hijos. Si les mostramos mal ejemplo, lo copiarán. A veces lo hacemos sin darnos cuenta. ¿Solución? Toda aquella conducta que deseamos que muestren debe ser modelada por nosotros siempre.

3. Falta de congruencia entre papá y mamá (Uno pone el límite y el otro lo descalifica o simplemente lo ignora). Es uno de los errores más frecuentes y que  mayor descontrol genera en los niños. ¿Solución? Es importante lograr acuerdos en temas esenciales y nunca descalificar al otro delante del niño.

4. Falta de consistencia en las exigencias para seguir las reglas. Debido al cansancio o al estado de ánimo de los padres a veces somos demasiado blandos o a veces demasiado estrictos sobre una misma regla. ¿Solución? Es importante reaccionar siempre igual si queremos transmitirles el mensaje correcto.

5. No cumplir la palabra. Ya sea que se trate de aplicar una consecuencia, de dar un reconocimiento o simplemente de cumplir una promesa, es indispensable cumplir lo que prometemos, de lo contrario perderemos toda credibilidad ante ellos. ¿Solución? Recuerda siempre cumplir aquello que prometes. Por eso, piensa muy bien lo que prometes a tu hijo. 

6. Querer negociar todo. Muchos padres le dan la posibilidad a los hijos de negociar absolutamente todo, hasta las normas básicas. Esto lo único que hace es que el niño adquiera un papel protagonista y se sienta 'el rey' de la casa. ¿Solución? Es importante brindarles la oportunidad de negociar y decidir sobre ciertos aspectos, pero deben tener claro que ciertas reglas no son negociables.

7. No saber elegir nuestras batallas. Cuando discutimos constantemente con nuestros hijos, absolutamente por todo, o les gritamos con demasiada frecuencia,  los hijos 'pierden' la noción de lo que es más importante de lo que no lo es. Al final, esto genera una convivencia en constante conflicto. ¿Solución? En ocasiones debemos escoger qué temas son los verdaderamente relevantes para iniciar una llamada de atención, pero si todo el tiempo les estamos regulando y llamando la atención solo lograremos generar resentimiento y negatividad en ellos. 

8. No darles responsabilidades desde pequeños. Los padres sobreprotectores, evitan ofrecer deberes y responsabilidades a sus hijos, pensando que así les hacen un gran favor. Lo que hacen sin embargo es retrasar el desarrollo de su autonomía y criar hijos acomodados y temerosos. ¿Solución? Los niños, aún los muy pequeños deben tener asignadas tareas o responsabilidades que les hagan sentirse especiales y necesarios y que les ayuden a desarrollar la necesidad de cooperar y participar en las labores de la casa.

Todos los aciertos y los errores que cometemos tienen un impacto en la forma en que nuestros hijos se van conectando con ellos mismos y con el mundo que les rodea y definirán en gran medida los seres humanos que serán; la buena noticia es que, si estamos abiertos a aceptar que cometemos algunos de ellos, podemos siempre detenernos, cambiar la dirección y con mucha buena voluntad llevarlos al destino que deseamos…