Los niños necesitan 3 tipos de libertades

Las libertades que necesitan los niños para crecer felices

Andrés París

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Franklin D. Roosevelt, proclamó cuatro libertades básicas del ser humano que son, en líneas generales: la libertad de pensamiento, la libertad de culto, la libertad de opinión y expresión, y la libertad de unión o asociación.

Teniendo como base estas libertades, me propuse trasladarlas a la etapa infantil, para ver en qué medida se ajustan a su realidad.

Te explico por qué los niños necesitan 3 tipos de libertades. 

Cuáles son las libertades que los niños necesitan

tipos de libertades infantiles

Los niños necesitan 3 libertades fundamentales, independientemente de la edad, para tener un desarrollo adecuado a su nivel madurativo.

Las 3 libertades que el niño necesita son:

1- La libertad de pensamiento. Los niños son niños y están en periodo formativo, están aprendiendo a ser adultos, son proyectos de adultos. Por tanto, desde el primer momento debemos generar a nuestros hijos espacios y situaciones para que piensen.  

Debemos ofrecerles escenarios de pensamiento para la solución de sus problemas, que desarrollen un espíritu crítico y analítico, que sean capaces de ver diferentes soluciones dentro de un mismo problema. Está demostrado que los niños que piensan tienen un desarrollo madurativo más completo y llegan antes a la solución de los problemas.

Cuando digo pensar, no me refiero a "mandarle al rincón de pensar". Eso es justo lo contrario.

Cuando hablo de que los niños piensen es que ante cualquier situación de adversidad, ya sea cosas tan nimias para nosotros, como sacar unos patines de un cajón a edades tempranas o encontrar la ropa de su deporte favorito. 

Hay 4 preguntas que son básicas hacer al niño si queremos hacerle pensar: ¿qué recursos tienes para solucionar el problema? ¿qué deberías hacer? ¿qué puedes hacer? ¿qué quieres hacer?

2- Libertad de sentimiento. Los niños, como los adultos, son personas que tienen sus emociones, y puede ser que no entendamos sus enfados, sus rabietas, sus miedos o sus inseguridades, pero el hecho de no entenderlas no nos da derecho a que pasemos por encima de sus sentimientos. Lo que debemos procurar es que comparta esas emociones y se sienta libre de expresarlas y no juzgado por las emociones que está sintiendo.

Veo muchos padres diciendo a sus hijos cosas como “no sé por qué te enfadas si lo tienes todo y no voy a aguantar que te enfades en casa” o “no tienes derecho a estar triste”, tener esta actitud no nos ayuda, debemos ser más emocionalmente inteligentes, debemos hacer que muestren sus sentimientos y no juzgarlos. Lo bueno de las emociones es que igual que vienen se van.

Poder compartir sus emociones con sus padres y adultos, les da una ventaja emocional, les ayuda mucho, hace que empaticen mejor con sus iguales, y lo más importante, refuerza el vínculo con nuestros hijos.

3- Libertad de movimiento. Esta es fundamental , el ser humano ha nacido para moverse, para ir de un lado a otro, y como diques al mar no se pueden poner, debemos, aparte de conocer esto, procurar en nuestros niños que se muevan, que vayan de un lado a otro, que salten, que corran, que se caigan. Abandonar ese espíritu proteccionista que limita tanto a nuestros hijos “no corras” “no te subas ahí”, etc… Esta conducta va contra natura y tiene poco sentido. Los niños que han vivido en libertad de movimiento, suelen ser niños más activos, dinámicos, menos miedosos y menos perezosos.