La importancia del valor del esfuerzo en el deporte para los niños

El deporte fomenta la superación y la perseverancia en la infancia

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

El deporte es fundamental en el desarrollo y la educación de los niños. Además de aportar beneficios físicos y ser un factor importante en la sociabilización de los pequeños, el deporte tiene la capacidad de inculcar valores desde edades muy tempranas, uno de ellos es el esfuerzo. ¿Conoces la importancia del valor del esfuerzo en el deporte para los niños?

El esfuerzo en el deporte para los niños y otros valores importantes

el valor del esfuerzo en el deporte

El valor del esfuerzo se define como la voluntad o las ganas para lograr un fin que se persigue frente a las dificultades que se van encontrando. Es un valor personal en el deporte que afecta intrínsecamente al niño. Es decir, este valor es una especie de “código” que le ofrece el deporte al pequeño, por lo que influye en él hasta el punto de formarle como persona y satisfacerle.

Al inculcar el valor del esfuerzo en el deporte en los niños, se les está transmitiendo de manera transversal otros valores importantes para la formación de su personalidad. Entre ellos podemos encontrar: la disciplina, la colaboración, la perseverancia, el control y la fortaleza.

La actitud de los padres frente al esfuerzo de los niños

La carencia de fuerza de voluntad y de esfuerzo por parte de la juventud en la sociedad de hoy en día, hace más necesario que nunca a que los adultos ayuden a los pequeños a generar esa energía intrínseca de la que hablábamos que será básica para que puedan afrontar las dificultades y retos que se le plantean en la vida.

El deporte será un gran recurso donde los adultos (padres y entrenadores) podrán “comunicar” y hacer ver a los niños que el esfuerzo y la constancia son fundamentales para poder alcanzar las metas que se desean.

Para ello, los adultos deben: 

- Ser ejemplo. Los adultos deben ser ejemplo tanto dentro de la familia como en el equipo en el que el niño se encuentre. Cuando se les exige esfuerzo a los pequeños, los padres y entrenadores deben “ir” por delante. Es decir, si por ejemplo, el entrenador le pide al niño que se esfuerce en el entrenamiento, el adulto debe haberlo hecho antes preparando la sesión, dirigiendo al grupo, etc.

- Evitar la sobreprotección. Será un error evitarles los esfuerzos y no exigirles mucho a los niños porque el adulto tiene miedo a que los pequeños no sean capaces de superar por ejemplo, la complejidad del entrenamiento o la dificultad de un partido. Los niños son capaces de hacer mucho más de lo que los mayores pensamos. Hay que dejar que sean responsables de sus actos.

- Centrarse en lo importante. El esfuerzo es un valor importantísimo para la búsqueda de la felicidad. Por lo tanto, la voluntad que pongan los niños en conseguir los objetivos es en lo que los adultos deben centrarse. Por ejemplo, si los niños se han esforzado pero han perdido, lo mayores deben dejar de lado el resultado y centrarse en el esfuerzo y la mejora de los niños han realizado para conseguir el objetivo. La constancia en ese esfuerzo ya traerán los resultados positivos.

- Exigencia bien entendida. En la sociedad actual se confunde la exigencia con los autoritarismos pasados. Esto ha llevado a una permisividad mal entendida en la educación de los niños, un dejar hacer sin unos límites definidos que han llevado a una libertad mal gestionada. Con ello, los niños no aprenden a que hay que poner esfuerzo si se quieren conseguir las cosas. Han aprendido a “rendirse” antes de tiempo. Por lo tanto, es fundamental que los adultos eduquen en libertad pero dentro de unos límites y normas definidas.