11 cosas que los segundos hijos enseñan a sus padres

El cansancio será mayor, pero también la plenitud con la que vivimos esta etapa

Virginia Vicente Pascual

Tener un segundo hijo es una experiencia que se vive de forma diferente a la llegada del primer hijo. Ya no lo afrontaremos con incertidumbre, estaremos preparados y sabremos cómo reaccionar, pero también debemos contar con que ahora tenemos que repartir la crianza y la atención entre dos. Estaremos más cansados, pero, nuestro segundo hijo nos va a enseñar muchas cosas que harán que todo sea más llevadero.

Todo lo que un segundo hijo enseña a sus padres 

11 cosas que los segundos hijos enseñan a sus padres

Todas estas cosas y muchas más nos enseñará nuestro segundo hijo o hija, pero sobre todo aprenderemos que se puede vivir la crianza con otra perspectiva y desde una mayor plenitud.

1. Tranquilidad
Ser padres por segunda vez nos aporta confianza y seguridad. Ya sabemos coger al bebé, bañarlo, darle de comer y tranquilizarlo si llora. Tenemos la experiencia que hemos adquirido con el primero y lo criaremos desde la serenidad y la calma. Ya no tenemos que consultar a nuestras madres por teléfono, leer libros y revistas sobre la paternidad o resolver dudas por internet. Seremos unos padres más relajados (en principio) o con otro tipo de preocupaciones. 

2. No es necesaria tanta atención
Solo porque tenéis que ocuparos de dos, no dispondréis del tiempo que teníais al ser padres por primera vez. Seguro que no esterilizaréis los chupetes tanto como la primera vez, ni acudiréis al pediatra por cosas leves, ni estaréis pendientes de la cámara de vigilancia nocturna, ni le leeréis tantos cuentos como al primero. Y, sin embargo, lo veréis crecer libre y seguro.

3. Simplificación
Estaremos expuestos a tomar decisiones rápidas y a hacer varias cosas a la vez. La simple idea de salir de casa y meter a los niños en el coche ya requiere un esfuerzo importante. Debemos llevar silla de paseo, desplegarla para luego guardarla en el maletero, coger pañales, biberones, ropa de cambio, comida, juguetes… Pero veremos, poco a poco, que tenemos que ser más prácticos y que necesitamos menos de la mitad de las cosas que llevamos y que, si no, siempre podemos improvisar.

4. Compartir
El pequeño heredará la ropa y juguetes del mayor. Ellos vienen a este mundo ya con la idea de que van a compartir sus cosas y sus emociones, y lo hacen de forma natural puesto que no han conocido otra situación.

5. Amor incondicional
Los segundos hijos nos enseñarán a multiplicar nuestro amor. Cada hijo es especial y único. Es el amor más grande que existe y ahora la entrega es doble. Demuestra este sentimiento a tus dos hijos, necesitan saber que estás ahí pase lo que pase.

6. Independencia
Los segundos son más independientes porque no todas las miradas están puestas en ellos. Estamos mucho más ocupados que cuando teníamos un único hijo. Pero no te preocupes porque el segundo hijo va haciéndose su hueco y va siendo autosuficiente.

7. Conformismo
Los segundos hijos son más conformistas. Están acostumbrados a tener que compartir, heredar ropa y esto les ha hecho desarrollar la aceptación.

8. Paciencia
Os enfrentareis a situaciones en las que vais a necesitar mucha paciencia. Mientras el bebé está con cólicos del lactante, el mayor se tira al suelo por una rabieta típica de los dos años. El segundo hijo nos hará más tolerantes ante las adversidades. El secreto es responder a ellas con firmeza y fortaleza, sin perder los nervios.

9. Resilencia
Cuando los dos hermanos vayan creciendo, nos iremos enfrentando a otros retos. Es normal que peleen por nuestra atención y que tengan discusiones. Nos querrán usar de juez de paz y nos someterán a un desgaste emocional que a veces es difícil de llevar, pero con el tiempo desarrollaremos la capacidad de resistencia a la frustración y relativizaremos las cosas, explicándoles que han de resolver sus asuntos a través del diálogo y desde el respeto.

10. Valentía
Con el segundo hijo tendremos menos miedos y preocupaciones. Es natural que seamos más valientes y tengamos más coraje ante las situaciones complicadas. Ya sabemos cómo manejarnos.

11. Complicidad 
Si tenemos hermanos, ya habremos experimentado la complicidad tan única que se da solo en este tipo de relación. Ahora la veremos desde fuera entre nuestros hijos, que se taparán uno al otro para defenderse de alguna regañina.