El peligro para la salud de un niño de heredar zapatos de su hermano

Qué edad es la más recomendada para empezar a calzar a los bebés

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

Aunque pensemos que es una buena idea el heredar zapatos de hermanos, primos, o amigos porque no están muy usados, no deberíamos hacer que los niños reutilicen calzado ya que podría ser perjudicial para su salud. ¡Conoce los riesgos y los peligros de hacerlo! 

Por qué no deben los niños heredar zapatos de otros

Por qué no deben los niños heredar zapatos de otros

Cada persona adapta el zapato a su pie y a su forma de caminar. Si se fijan en un zapato usado, podrán ver internamente las marquitas de la huella de los dedos y a veces incluso del talón. En el exterior, podemos encontrar desgaste de la piel por la zona de la puntera, aunque lo más llamativo es la suela. Se puede observar cómo desaparece el dibujo por distintas zonas donde hay más rozamiento.

Quizá ese desgaste sea simétrico en ambos pies, o quizá sea más acusado en uno de los dos. Si esto es así y otro niño utiliza ese zapato, podrá desarrollar una falsa pierna corta, con sus correspondientes adaptaciones, un problema de rodilla, cadera, lumbar, de espalda, cuello, e incluso una mala mordida o problemas de visión.

Otra cosa que llama la atención es la suela del talón vista desde atrás. Ahí podemos observar si hay más desgaste del borde interno, ocasionando un valgo del calcáneo (hueso del talón) o del borde externo, generando un varo del calcáneo. Esta desalineación del talón también influirá en el resto del miembro inferior, generando torsiones que deberá compensar la columna, para mantener la horizontalidad de la mirada.

En estas edades tan tempranas, caminar con un zapato usado puede producir rozaduras, deformidades en los dedos, afectar  al crecimiento del pie y del resto de las estructuras en formación, hacer que aparezcan malos apoyos y producir torsiones adaptativas en las piernas e, incluso, compensaciones en la espalda, cuello o mandíbula.

Consejos para elegir el zapato más adecuado para el niño  

debe el niño empezar a usar zapatos

Deberíamos preguntarnos cuándo y en qué casos  hay que empezar a calzar a los bebés. Quizás tendamos a hacerlo de forma temprana, llevados por la inercia de la moda, ya que cada vez hay más zapato de adulto en versión 'mini', y es muy gracioso ver a los peques con esas zapatillas tan llamativas pero, ¿en realidad le hacen falta? ¿son el calzado que necesitan?

No es aconsejable obligar a permanecer de pie o a caminar a un bebé que no está preparado para ello. Cada niño tiene su ritmo, y querer adelantarnos porque el hijo del vecino ya lo haga, podría ocasionar torsiones en los huesos de sus piernas en formación.

Los zapatos en los bebés solo habrían de usarse para protegerlos del frío o de superficies peligrosas. Ni que decir tiene, un bebé que no camina no necesita calzado alguno, es más, sería contraproducente que estuvieran mucho tiempo con ellos, ya que les privan de una gran experiencia sensorial fundamental para su desarrollo.

Según un estudio de Isabel Gentil, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología, de la Universidad Complutense de Madrid, 'el caminar descalzo es un estímulo que acelera la maduración y el desarrollo intelectual'. 

Si es posible, es importante que cuando su hijo comience a reptar y a caminar, lo haga descalzo. Si esto no fuera así, deberíamos buscar un calzado muy flexible, que podamos doblar fácilmente con una sola mano, para que las numerosas articulaciones del pie puedan moverse sin restricción.

Los zapatos deben ser suaves, livianos, de materiales transpirables, con suelas antideslizantes, pero no muy gruesas y con anchura suficiente para que no compriman los dedos. Deben llevar cordones o velcro. No es adecuado que los niños pequeños usen calzado tipo mocasín, manoletinas, chanclas o zuecos...

Conforme el niño crezca, hay que instruirlos en que no utilicen calzado para un deporte específico durante todo el día. Es común ver a los chicos con zapatillas de fútbol desde por la mañana temprano hasta la tarde. Este calzado no es muy flexible, tiene la puntera estrecha, podría ocasionar durezas, y a la larga deformaciones en el pie.

Tampoco sería aconsejable que usen zapatillas con ruedas o con mucha amortiguación. La función amortiguadora debe hacerla el pie. Si nos acostumbramos a mucha amortiguación, debilitaremos la musculatura y acortaremos la pantorrilla. A la larga, favoreceremos la aparición de fascitis, tendinitis…

Ni deberíamos comprar botines como primeros zapatos. Aunque pensemos que son mejores para los más pequeños porque 'les sujetan bien', limitan la movilidad del tobillo, y modifican la marcha. Estarían aprendiendo a caminar con un patrón de movimiento incorrecto. Cuanto más rígido sea el zapato y sus suelas, más deficiente será la activación muscular, y más debilidad se producirá en la musculatura intrínseca del pie, pudiendo favorecer patologías como el pie plano.

El contacto del pie desnudo sobre el suelo y distintas superficies (césped, arena…) aumenta la propiocepción del bebé (capacidad de ser consciente de nuestras articulaciones en el espacio) y la sensibilidad de los receptores de la piel. Mejora el estímulo que ayuda a que los músculos de pie y pierna se vayan activando de forma correcta, y que poco a poco se vaya formando el arco plantar. También incrementa su coordinación y equilibrio. ¿Necesitas más motivos para que tu peque ande descalzo por la casa?

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