Problemas dentales infantiles - El bruxismo y la caries en los niños

Si aunado a estos dos problemas tu hijo además se chupa el dedo, conoce cómo puedes tratar estos problemas

Núria Capdevila García
Núria Capdevila García Redactora y maestra de inglés

Los problemas dentales infantiles como el bruxismo y la caries en los niños, son parte de las dificultades en la formación de los dientes, ya que son uno de los motivos de mayor preocupación para los padres. Por ello, en este artículo, os queremos hablar de los más frecuentes y cuáles son los consejos que nos dan los especialistas en odontopediatría.

Problemas dentales más comunes: el bruxismo y la caries en los niños

El bruxismo y la caries en los niños

El bruxismo es la costumbre de apretar los dientes y chirriarlos por la noche, lo que indica estrés en la persona y, en el caso de los niños, no es diferente. Al ser un motivo de consulta cada vez más frecuente en niños, los especialistas hacen hincapié en solucionar, primeramente, la causa psicológica subyacente al bruxismo.

Llevar al niño al dentista desde bien pequeñito nos ayudará a prevenir y tratar, en su caso, las caries infantiles. Durante las visitas, los odontopediatras llevarán a cabo una revisión completa, tanto de los dientes como del paladar. En caso de que se presente alguna caries, nos ofrecerán el tratamiento más adecuado de acuerdo con el desarrollo de nuestro hijo.

Sin embargo, además de llevar al niño a las visitas periódicas, los padres también debemos hacer pequeñas comprobaciones en casa durante el cepillado, sobre todo, en las muelas, ya que son los dientes que más se usan. Durante este momento, debemos prestar especial atención a cualquier mancha o decoloración, así como a cualquier rotura.

Son muchos los mitos relacionados con los dientes de leche, los cuales pueden llevarnos a ser un poco negligentes con la salud bucodental de nuestros hijos. Las visitas periódicas al odontopediatra son esenciales si queremos poder prevenir y tratar problemas en los dientes de nuestros hijos antes de que estos se puedan llegar a complicar.

Por qué chuparse el dedo deforma los dientes de los niños

Chuparse el dedo deforma los dientes

Chuparse el dedo es algo que vemos en muchísimos bebés, sobre todo al finalizar la lactancia materna. Al eliminarse este estímulo que genera seguridad en el niño, este empieza a chuparse el dedo para mantener esta sensación. Sin embargo, este hábito tiene sus complicaciones a nivel dental.

Cuando el niño empieza a chuparse el dedo, presiona con este la parte delantera del paladar, en la cual se encuentran los huesos maxilofaciales. Una deformación en esta área tiene como consecuencia un mal crecimiento de los dientes y una mordida abierta, la cual se traduce en una mayor posibilidad de caries infantiles.

Para minimizar las consecuencias de este hábito infantil, los odontólogos aconsejan hacer una visita tan pronto como sea posible para poder trabajar en la eliminación de este hábito. Así mismo, este profesional podrá valorar la deformación existente (si ya se ha producido) e indicar el mejor tratamiento para prevenir futuras complicaciones.

11 mitos acerca de los dientes de los niños y bebés

Mitos acerca de los dientes de los niños

Son muchos los mitos y creencias populares erróneas sobre los dientes de los niños que se deben desmontar en beneficio de nuestros pequeños. Por ejemplo, son muchas las personas que creen que las caries no pueden aparecer en los dientes de leche o que la salida de los dientes provoca fiebre en los niños. Todas estas creencias no tienen fundamento alguno y solamente hacen que los padres podamos perder de vista la importancia de la salud bucodental.

1. La salida de los dientes provoca fiebre en el bebé o la irritación en la zona del pañal.

Esta creencia es completamente falsa. La única reacción que podemos ver en nuestro bebé cuando le salen los dientes es un poco más de irritabilidad, babeo, sensibilidad en las encías y una necesidad de llevarse a la boca y chupar todos los objetos que caigan en sus manos.

2. Podemos aliviar las molestias a nuestro bebé cuando le salen los dientes.

Si queremos aliviar un poco las molestias que sufre nuestro bebé ante la salida de los dientes, podemos ofrecerles algo frío para morder. Los mordedores de gel son los más recomendados, ya que están específicamente diseñados para ello. En el caso de que estas molestias persistan o incomoden mucho al bebé, podemos llevarlo al pediatra para que le recete un analgésico de acuerdo con su edad y peso.

3. A los dientes de leche no pueden salirles caries.

Algunas creencias antiguas apuntaban a que las caries solo salían en los dientes definitivos, aunque se ha podido comprobar que estas también aparecen en los dientes de leche. Estas caries infantiles se conocen como 'las caries del biberón' y, de no ser tratadas adecuadamente, pueden incluso llegar a afectar a los dientes permanentes.

4. Las endodoncias también se hacen en los dientes de leche.

Si nuestro bebé tiene una caries suficientemente grande, esta puede afectar al tejido de la muela. En estos casos, el odontopediatra puede aconsejar una endodoncia antes que un empaste para asegurar que esta caries no afectará al diente que precede.

5. No hace falta limpiarle los dientes al bebé.

La boca del bebé se debe limpiar incluso antes de que aparezcan los primeros dientes. Esto es algo que se puede hacer con una gasita humedecida en agua y nos ayudará a evitar posibles caries. A partir de los 2 años, ya podemos empezar a usar los cepillos y las pastas de dientes infantiles.

La caries en los niños

6. Hay que esperar a que salgan los dientes definitivos para poner brackets.

Los odontopediatras aconsejan esperar a que el niño ya tenga todas las piezas antes de empezar con la ortodoncia fija. Por tanto, no hay una edad específica para empezar a hacer uso de los brackets, sino que irá en función de su desarrollo.

7. Las caries siempre duelen.

Las caries no siempre duelen y pueden pasar desapercibidas. Por ello, las visitas periódicas al dentista son tan importantes. Así mismo, en casa también debemos ir comprobando si vemos algún indicio de caries para poder llevar al niño lo antes posible.

8. No siempre se tienen todas las piezas definitivas.

La dentición primaria está formada por 20 piezas y la definitiva por 32. Sin embargo, esto no quiere decir que todos debamos tener este mismo número de piezas. En caso de que a nuestro hijo no se le acabe de caer un diente, nunca debemos intentar arrancarlo ni moverlo, ya que es posible que nunca se caiga y acabe siendo el definitivo.

9. Los bebés pueden nacer con dientes.

Hay algunos bebés que sí nacen con dientes, sobre todo los situados en la arcada inferior.

10. No pasa nada si al bebé se le rompe un diente de leche.

Si a nuestro bebé se le rompe un diente, debemos llevarlo de urgencias al pediatra, pues esto puede afectar al diente definitivo. En el caso de que el diente que se rompa sea el definitivo, debemos llevar al dentista el trozo roto para que pueda reimplantarse si es posible.

11. Un diente no puede salvar la vida de tu hijo.

Al contrario: las células madre que hay en los dientes sí que pueden ayudar en la salud de tu pequeño, por eso se recomienda no lavarlos y preservarlos de manera adecuada, ya que estas células se encuentran dentro de la pulpa de la pieza. Pregunta a tu odontopediatra cómo preservar los dientes de leche de tu hijo.

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