Las rabietas de los niños

Claves para controlar las rabietas de los niños. Entrevista a la psicóloga Isabelle Filliozat

¿Cómo podemos comprender los padres las rabietas de los niños? La psicóloga, psicopedagoga y psicoterapéuta infantil Isabelle Filliozat, ofrece en su libro No más rabietas, presentado a modo de cómic, las explicaciones que necesitamos los padres para comprender mejor las rabietas de los niños y nos da orientaciones novedosas para obrar de forma concreta, según la edad del niño, y superar sin dificultades ese difícil período del comportamiento infantil comprendido entre los 1 y los 5 años de edad. 

Causas de las rabietas de los niños y claves para evitarlas

Rabietas infantiles

¿Cuáles son los problemas de comportamiento más habituales de los niños de hoy?
La proliferación de pantallas, objetos electrónicos y también la enorme oferta en los supermercados de juguetes, caramelos, pasteles y bebidas, sitúa al niño en un mundo que le cuesta gestionar. De manera que estallan más a menudo que los niños de antes. La hiperactividad y el déficit de atención son los males de la sociedad de hoy. Por un lado, los niños tienen menos oportunidades de correr y relajarse. Por otro lado, los adultos les inculca desde muy jóvenes la cultura del zapping y además, consumen más azúcares, gluten, colorantes y aditivos alimentarios que hace 20 años.

¿Una rabieta o una crisis se puede considerar normal en niños pequeños? 
Sí y no. Algunas crisis son inevitables, y otras evitables. ¡Es normal llorar cuando se tiene hambre, pero no dejemos que el niño tenga hambre, démosle de comer! Es normal la rabieta en un niño que no sabe aún hablar cuando no comprendemos su necesidad, y ve que intentamos contradecirle. Es natural, cuando un niño de dos años tiene tantas ganas de conseguir hacer las cosas bien y constata que todavía no lo consigue, por ejemplo, cuando se le cae la torre de cubos, cuando no consigue montar en bici, etc. Entonces la actitud de los padres debe ser:
- Evitar las situaciones de excesiva simulación o aceptar acompañar al niño en la descarga psíquica.
- Enseñar las palabras para expresar los sentimientos.
- Enseñar al niño a negociar con sus hermanos y hermanas y sus compañeros, enseñarle a ponerse límites y a hacerlos respetar sin violencia.
- Evitar dar ordenes y proponer opciones
- Dar consignas simples y formuladas en positivo (por ejemplo “anda cerca de mí” mejor que “no te alejes”)

 ¿A qué edad aparecen las rabietas y por qué?
Las rabietas aparecen cerca de los 18 meses, cuando el niño empieza a querer decidir por él mismo y el padre no tiene en cuenta esa necesidad. Las rabietas disminuirán cuando el niño sea capaz de expresarse con palabras. 

¿Cuál es la causa de las rabietas de los niños? 
Una necesidad, una sobrecarga de estimulantes (demasiado ruido, demasiadas decisiones que tomar, muchos colores, formas o mucha gente… un tren, una estación o un supermercado…), falta de información (aún no sabe que no se escribe en las paredes), actitud parental que pone al niño en una situación imposible de doble fastidio (el padre da una orden, 'ponte las botas', el niño de dos años no quiere ponerse las botas hasta que no le apetezca). También hay causas fisiológicas: una sensibilidad alérgica (gluten, azúcar, leche… las intolerancias alimentarias pueden desencadenar crisis de furia, de brutalidad, lágrimas, de negatividad…) o una intoxicación (mercurio, aluminio…).

Isabelle Filliozat, psicóloga

¿Se puede establecer un límite de tiempo para la duración de una rabieta? 
Sí, una rabieta es una situación de descarga de tensión, que dura sólo unos minutos. Si es reprimida por los padres, puede durar más tiempo.

En ocasiones, ¿los padres son culpables de las conductas irritantes de sus hijos?
Los padres no son más culpables que sus hijos. No se trata de culpabilidad, sino de entender las necesidades de los niños, sus motivaciones para actuar como lo hacen. Los niños necesitan ayuda y apoyo de los padres para madurar.

¿Cómo deben reaccionar los padres ante las rabietas de sus hijos? 
Cuando el padre identifica que se trata de un problema de sobrecarga de estimulantes en el cerebro, puede coger a su hijo de manera que éste no se pueda hacer daño, ni hacer daño a su padre e invitarle a gritar y a debatir. Entonces este periodo es muy corto, el niño grita, su cuerpo está muy tenso, y después se relaja, caen algunas lágrimas que no son de tristeza sino una manifestación de que vuelve la calma al organismo. Y todo termina con un abrazo. Cuando la rabieta está ligada a una frustración, el padre puede reconocer que no es agradable vivir esa frustración sin juzgar al niño, el objetivo es decir palabras al niño para que él mismo aprenda a expresar sus sentimientos.

Marisol Nuevo.