Fábulas para niños. La rana en el pozo

Fábulas chinas con moraleja para niños

Las fábulas son cuentos o historias cortas que nos acercan a la cultura de otros pueblos, de otras civilizaciones lejanas. En las fábulas chinas para niños, los más pequeños podrán encontrar referencias al modo de vida en China, una sociedad muy distinta a la occidental, que puede aportarnos muchos valores y enseñanzas de la cultura oriental.

Las fábulas chinas para niños son historias milenarias llenas de sabiduría. Durante siglos, las fábulas en China se han transmitido de padres a hijos, de generación en generación. Todas estas historias mágicas guardan un mensaje en su interior, una enseñanza. La moraleja de las fábulas chinas es lo que convierte a estas historias en un elemento esencial en la educación de los niños. El encuentro con las fábulas chinas puede ser un punto de encuentro entre ambas culturas que motive a los niños a hacer crecer su interés por esta civilización y les invite a aprender chino.

Fábula infantil china: La rana en el pozo

Fabula infantil: La rana en el pozo

En un pozo poco profundo vivía una rana.

- ¡Mira qué bien estoy aquí! – le decía a una gran tortuga del Mar del Este –.

- La tortuga del Mar del Este, la miraba sorprendida mientras la rana continúaba presumiendo de su relato.

- Cuando salgo del pozo puedo saltar alrededor, ir de piedra en piedra, y cuando regreso puedo descansar en las hendiduras de los ladrillos de mi pozo. También, puedo chapotear y sacar la cabeza fuera del agua. Mi corazón se llena de gozo cuando puedo pasear y caminar sobre el lado suave del pozo con los pies sumergidos hasta los tobillos.

- ¿Qué te parece? Le preguntó a la tortuga. Ni los cangrejos, ni los renacuajos pueden compararse conmigo. Soy la ama del agua y la señora de este pozo. ¿Qué más puede ambicionar un ser? ¿Por qué no vienes aquí, más a menudo, a pasar un rato conmigo?

Antes que la tortuga del Mar del Este pudiera meter su pie izquierdo en el pozo, sin saber cómo, ya su pie derecho se había enganchado con algo. Se detuvo y retrocedió; entonces comenzó a describir a la rana el océano, su Mar del Este.

- Tiene más de 1.000 kilómetros de ancho y más de 1.000 kilómetros de profundidad. En otros tiempos había inundaciones nueve años de cada diez; sin embargo, el agua del océano no aumentaba. Después hubo sequía, siete años de cada ocho, sin embargo, el agua del océano no disminuía. Se ha mantenido igual a través de los años. Por eso me gusta vivir en el Mar del Este.

La rana, en el pozo insignificante, se quedó atolondrada y sintió algo de vergüenza.