Controla la hipertensión en el embarazo

Una de mis amigas acaba de dar a luz. 'Estaba de 37 semanas, pero ya he tenido a mi bebé', me dijo sonriente. Le había subido la tensión hacía un mes y el consejo médico fue provocar el parto para dar a luz cuanto antes por el bien de su salud y el bienestar de su bebé. El problema era la preeclampsia, una enfermedad propia del embarazo, que se presentó sin previo aviso y que cambió los planes de esta mamá al adelantar los acontecimientos.

Los riesgos de la hipertensión en el embarazo

Miran tensión embarazada 

El bebé es precioso, ha pesado 2 kilos 540 gramos y no ha precisado incubadora. Su mamá está perfectamente, radiante y contenta por tener a su bebé en brazos y haber terminado con la pesadilla de la incertidumbre. Todo ha salido bien. Me tenía que haber quedado embarazada antes, decía, así no hubiera tenido riesgo de preeclampsia porque la hipertensión está relacionada con la edad tardía de la madre para la gestación. Pero, lo cierto, es que esa no es la única causa y la vida viene como viene. Es cierto que suele ser más frecuente en embarazadas de alrededor de 40 años, en primeras gestaciones, en embarazos múltiples y en mujeres con antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedades renales.

La preeclampsia puede afectar del 5 al 8 por ciento de las mujeres embarazadas a partir de la semana 20, aunque lo más habitual es que se presente hacia el final, a partir de la semana 30. La hipertensión arterial, la retención de líquidos que se manifiesta con hinchazón en las manos y en la cara, el aumento repentino de peso, las jaquecas, la visión borrosa, las arritmias y la presencia de proteínas en la orina son las manifestaciones más frecuentes de la preeclampsia. Esta enfermedad, aunque se puede controlar, si se detecta precozmente, impide el crecimiento intrauterino, favorece la disminución del líquido amniótico y, en casos extremos, puede provocar el desprendimiento prematuro de la placenta, pero en este caso no ocurrió nada de eso porque los controles prenatales impidieron que la enfermedad avanzara y causase daños tanto en la mamá como en el bebé.

Por tanto, es una condición médica que no debe tomarse a la ligera. Si se detecta a tiempo, la futura mamá deberá guardar reposo en casa para reducir el estrés, descansar al máximo, seguir una dieta adecuada y tomar medicación. Sólo después de dar a luz a su bebé, la mamá estará curada porque casi todas las mujeres que padecen preeclampsia en su embarazo y que, a su vez, sufren de hipertensión arterial crónica, logran que la presión sanguínea vuelva a la normalidad una vez que han dado a luz a sus bebés.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com