El estrés: principal responsable del bruxismo dental en los niños

¿Has notado si tu hijo aprieta o rechina los dientes por las noches? Cada vez son más los padres que acuden con los niños a la consulta del dentista por problemas de bruxismo, un trastorno que genera apretamiento, frotamiento, rozamiento o golpeo entre si de los dientes. Hacemos todo eso cuando masticamos para triturar los alimentos, pero en el caso de bruxismo, los niños lo hacen de forma inconsciente e involuntaria en la mayoría de las veces y sin ninguna finalidad.

El bruxismo dental de los niños

Bruxismo dental en los niños

¿Tu hijo presenta un cuadro de bruxismo? Por lo general, el bruxismo se suele dar por la noche, en la primera parte del sueño de los niños. Su frecuencia es cada vez más elevada y predomina entre los niños de 6 a 10 años de edad, una época que coincide con la caída de los dientes de leche y la salida de los permanentes. Las causas del bruxismo están aún por determinar. Sin embargo, lo que sí se conocen son los factores que pueden desencadenar este problema.

En una entrevista concedida de forma exclusiva a GuiaInfantil.com, el odontólogo Gustavo Camañas, nos cuenta algo más sobre lo que lleva a los niños a rechinar los dientes. Según él, el bruxismo es un signo muy claro de estrés. Los cambios que van surgiendo en la sociedad están afectando también a los niños. Camañas cree que más que una urgencia médica odontológica, el bruxismo es una urgencia psicológica, que los padres deben observar y buscar saber cual es la causa del estrés que sufre su hijo. Muchos niños viven una gran presión en su día a día. Cada vez hay más exigencias y compromisos en el colegio, en actividades extraescolares, clases particulares, etc., y casi no tienen tiempo para relajar, jugar o simplemente no hacer nada. Por eso, él cree que es importante que se conozcan los desencadenantes del estrés de estos niños.

Cómo combatir el bruxismo en los niños

Y ¿por qué es importante combatir el bruxismo en los niños? Porque al apretar los dientes, el niño ejerce presión sobre los músculos, las encías y otras estructuras que rodean la mandíbula, lo que puede provocar:

- Dolor e inflamación de la mandíbula

- Dolores de cabeza

- Dolores de oído

- Desgastes y daños en los dientes

- Un fuerte ruido que no le permite compartir habitación con otra persona.

Lo mejor, en todo caso, es prevenir que curar. Deberíamos empezar ofreciendo un entorno menos estresante para los niños, ¿no?

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com