El temor de los niños a los exámenes

Hay niños que por naturaleza son más nerviosos que otros y son más propensos a sufrir ansiedad ante las crecientes responsabilidades escolares, y los cambios en sus rutinas y costumbres. Muchos de ellos exteriorizan sus sentimientos de preocupación, pero otros lo reprimen o lo ocultan, de manera que es mucho más difícil ayudarles y tranquilizarles.

Mi hija Ana de siete años sufrió el fin de semana pasado una explosión de temor y de sentimientos negativos, empezó a estar toda la tarde muy nerviosa ante sus tareas escolares, agobiada porque tenía muchos deberes; me sorprendió que se quejara de los deberes de inglés, que curiosamente es una de las asignaturas en la que más destaca.

Miedos de los niños antes los exámenes

El miedo de los niños a los exámenes.

No veía el momento de ponerse a trabajar, así que me senté con ella para resolver sus dudas e intentar motivarla. Pensé que quizás se sentía presionada a seguir siendo la "number one" en inglés, a no poder estar, una vez más, a la altura que se esperaba de ella. ¡Y por ahí iban los tiros!

Por la noche, ya más calmada, se bajó de la cama y me dijo: "mamá, estoy muy nerviosa porque tengo, todos los días de la semana que viene, un examen y no me puedo dormir". Me hizo darme cuenta de que asumía su responsabilidad con demasiada preocupación para su edad, se preocupaba en exceso de la prueba y de la nota que sacaría, y como cualquier madre hubiera hecho, intenté tranquilizarla, quitándole paja al asunto que tanto la preocupaba y del cual había hecho una bola terrible.

Le dije: "No me importa la nota que saques Ana, sé que eres trabajadora y responsable con sus deberes. Lo único que me importa es que aprendas. No te agobies porque, cuando seas mayor, no te preguntarán qué notas de inglés sacaste en el colegio, sino que tendrán en cuenta si sabes o no inglés. Aprende y disfruta con ello, mira el examen como un ejercicio más de clase, e intenta relajarte".

A veces, nos es difícil entender por lo que pasan nuestros hijos cuando, debido a sus nervios y a la responsabilidad de querer hacer las cosas bien, se quedan en blanco ante un examen. Quizás a nosotros sus agobios nos parecen una nimiedad, pero debemos ayudarles a superarlo. Intentemos hablar con su tutora para explicarle este temor y tensión de nuestro hijo, para que considere otros aspectos además de la nota o de las pruebas (no siempre los maestros son sensibles a este particular).

Podemos también tranquilizarles con alguna infusión de tila, valeriana, melisa, etc., con ejercicios respiratorios de relajación, con algunos consejos y, sobre todo, con nuestra comprensión. Seguramente en poco tiempo, aprenderán a ver los exámenes como una rutina más dentro de sus quehaceres escolares, y así poder disfrutar de lo que realmente importa: aprender, aunque siempre el ser examinado nos proporcione ese gusanillo en la tripa, que nos hace estar alertas.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com