10 consejos para frenar la agresividad infantil

Diferentes formas de controlar la conducta agresiva en niños

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Una conducta agresiva es aquella en la que un niño trata de hacer daño, físico o psíquico, a otro niño o incluso a sus padres. Se trata de una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, tirones del pelo...

El tener un comportamiento agresivo hace con que el niño tenga complicaciones y dificultades en las relaciones sociales. Impide a una correcta integración en cualquier ambiente: en el colegio, en casa… Pero, ¿cómo podemos ayudarle?

10 formas de controlar la conducta agresiva y violenta en niños

Qué hacer ante un niño agresivo

1- Identificar la causa que lo genera: si tiene baja autoestima, si no se siente querido, si se siente príncipe destronado… Ayudarle a solucionar su problema ayudará a cambiar su conducta.

2- Crear un clima familiar de confianza para que pueda expresar sus emociones. Debemos explicarle que es normal enfadarse o sentirse enojado pero la respuesta no es pegar, sino que puede decirnos cómo se siente y descargar así sus emociones. 

3- La intervención temprana es mucho más efectiva. No esperes a que el niño empiece a mostrar un comportamiento más agresivo. Intervén tan pronto observes que el niño se siente frustrado o que se está alterando.

4- Generar oportunidades de obtener éxito en su día a día: felicitarle por hacer bien la cama, por recoger su plato de la cena, por haberse vestido solo o incluso por haber sabido contenido en un momento determinado y no haber recurrido a una conducta agresiva

5- Ser un ejemplo para el niño: nuestra actitud no debe ser agresiva, si nos ven gritar, perder la paciencia o dar portazos, no debemos sorprendernos si ellos se muestran agresivos. Debemos ser congruentes y ser un modelo de conducta para ellos.

6- Si la violencia es hacia nosotros, el niño ha explotado, grita insulta e incluso quiere agredirnos, lo mejor es mejor alejarse. Está en plena explosión emocional y no se puede razonar. 

7- Si el comportamiento violento es hacia el hermano u otros niños debemos frenarlo con firmeza. No debemos esperar a que vuelva a pegar. Es preferible apartarle del niño y mandarle a su habitación a reflexionar o apartarlo de los otros niños explicándole que podrá volver a jugar cuando esté listo para hacerlo sin hacer daño.

8- Hay que hacerle comprender después que su conducta no fue la adecuada e incluso realizar algún castigo privativo o educativo y, por supuesto, debe pedir perdón a la persona que  hizo daño

9- Evitar que vea excesiva televisión, que tenga acceso a videojuegos de contenido violento y sí favorecer que haga ejercicio y canalice su energía

10- En caso de que hayas puesto en práctica todo esto y nada funcione, conviene que acudáis a un terapeuta infantil para que pueda encontrar la causa y canalizar sus emociones. Recuerda que los niños son agresivos porque aprenden a ser agresivos, también pueden aprender a dejar de serlo.