Estas son las 8 conductas que alejan a los niños de los padres

Gestos y actitudes que pueden tener los padres para atraer a los hijos

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Cómo duele (y preocupa) cuando llegas a casa después de un día duro de trabajo, le pides un beso a tu hijo y este se da la vuelta y se encierra en su habitación, ¿verdad?

Lo primero que pensamos es que le ha pasado algo en el colegio, pero quizás estamos equivocados. Muchas veces tenemos conductas que alejan a los niños de los padres sin darnos cuenta.

Gestos diarios que alejan a los niños de sus padres

alejan a los niños de los padres

Nos nos cansaremos de decirlo y de repetirlo una y otra vez: ser padre no es fácil. Somos humanos y, como tal, cometemos errores.

El problema radica en el momento en que esas acciones, comportamientos o conductas alejan a los niños de los padres. Situaciones diarias que, si no las atajamos a tiempo, pueden hacer que perdamos a nuestros hijos.

Antes de lamentarnos, hagamos un repaso de todas ellas y tomemos medidas para erradicarlas. Alejas a tu hijo de tu lado cuando...:

1. No le dices que le quieres
Todos necesitamos que nos besen, que nos abracen, que nos quieran... pero los niños más. La falta de afecto en los más pequeños de la casa puede derivar en problemas en su desarrollo: trastornos de ansiedad, problemas de atención y concentración, desconfianza por todo, actitudes agresivas, dificultades para expresar sus emociones... ¿De verdad quieres todo esto para tu hijo? 

2. Le castigas sin motivo
La próxima vez, antes de castigar a tu hijo por algo, piensa no solo en el motivo que te ha llevado a tomar esa decisión (quizás el niño no ha hecho nada y tú has mal interpretado su comportamiento) sino en el objetivo de dicha acción. Los castigos tienen que servir para mejorar la conducta del niño y, nunca nunca, deben llevar a una situación de violencia, ni verbal ni física. Eso lo único que hará es que el pequeño desarrolle comportamientos agresivos.

3. Lo comparas
Cada niño es un mundo y cada uno uno tiene sus virtudes y sus defectos. Mediante la comparación con uno de sus hermanos o con alguno de sus amigos no se consigue nada más que mermar la autoestima del niño y, no es como algunos padres creen, una forma de motivarles. A partir de ahora, ¡se acabó eso de comparar con nadie!

4. Le gritas
Los padres tenemos que dar ejemplo. Los niños son esponjas que están aprendiendo cada día e imitan todo lo que hacen los mayores. Si empleas los gritos como forma de comunicación, no solo terminará por acostumbrarse a ellos y no tendrán ningún efecto sobre él, sino que además causarán un estado de estrés y nerviosismo en el niño.

5. Le ridiculizas en público
Puede sonar muy fuerte, pero es una realidad: cuando ridiculizas a un niño en público le estás sometiendo a un tipo de maltrato psicológico, que hará que el niño se sienta humillado, pisoteado, rechazado y despreciado. Los psicólogos apuntan a que una de la razones por las que un padre hace esto es porque no acepta al niño con sus características: ¿quizás llora todo el rato? ¿se equivoca siempre en matemáticas? ¿se tropieza al andar? ¡Nada es motivo para avergonzarle delante de todo el mundo!

6. Le criticas
Cuando criticamos a alguien, pensamos que eso le servirá para mejorar, ¡pero todo lo contrario! hace que la persona se sienta peor consigo mismo, frustrado e inútil, y que se bloquee. Con la crítica lo único que lograrás es que no acuda a ti cuando tenga un problema.

7. Le etiquetas
"Eres malo", "Eres un desordenado", "Eres muy hablador". Una manía que tienen muchos padres es buscar siempre esa "etiqueta" para definir a sus hijos. Con este tipo de frases, lo que estamos dándole al niño es un peso extra en su camino hacia la felicidad, algo que le va a limitar y le va a modelar su personalidad pensando que tiene ese rasgo innato, cuando no es cierto.

8. No te interesas por sus cosas
Puede que estés agotado o estresado, pero tu hijo está deseando que llegues a casa para contarte todo lo que le ha pasado en el colegio. Que su profesora Esther le ha puesto una carita feliz por recoger los juguetes, que su amiga Nora ha aparecido con una escayola porque ayer se cayó en el parque, que su compañero de mesa ha tenido un hermanito... Es su realidad, su día a día y quiero compartirlo contigo.

Qué hacer para acercar a un niño a su padres

Por suerte, estas conductas se pueden cambiar o, mejor dicho, pueden ser sustituidas por otras que tengan el efecto contrario: consigan acercar al niño a su padres. ¿Quieres conocerlas?

- Cuando le abrazas, le coges en brazos y le besas para demostrarle lo que importante que es para ti.

- Le aceptas tal y como es, sin etiquetas de ningún tipo y sin comparaciones algunas.

- Cuando no le limitas, le das libertad y le dejas que se equivoque, que experimente, que pruebe, que él mismo descubra su mundo.

- Te sientas con él a hablar y le explicas y le argumentas lo que está bien y lo que está mal, dejando a un lado los castigos innecesarios.

- Pasas tiempo con él: te tiras al suelo de tu casa a jugar a los coches, escuchas todo lo que tiene que contarte sobre su día, preparáis planes para hacer en familia...

- Le reconoces su esfuerzo y le motivas con alguna frase.