Tener un nombre es un derecho del niño

Algo tan habitual como tener un nombre, una palabra que identifica la identidad de cada uno, está contemplado como un derecho en la Declaración de los Derechos del Niño, cuyo aniversario celebraremos el próximo día 20 de noviembre. Los padres nos pasamos todo el embarazo pensando cuál será el nombre de nuestro futuro bebé, una palabra mágica que marcará su vida. 

Todos los nombres tienen un significado, un sentido y un origen determinado cargado de historia. Hasta el siglo V, todas las personas tenían un sólo nombre, pero como sus hijos no podían heredarlo y muchas personas se llamaban igual, se puso en práctica el apellido. El nombre que designaba el apellido tenía que ver con la profesión de la persona, el lugar donde vivía o el padre que tenía. Así, por ejemplo, en España es frecuente que los apellidos acaben en "ez", como Álvarez, Fernandez o González, que significa hijo de Álvaro, Fernando o Gonzalo. Algo parecido ocurre en Dinamarca, donde es frecuente que los apellidos acaben en "en" como Jensen, que significa hijo de Jens.

Los niños deben tener un nombre y estar inscritos

Derechos del niño. Nombres. 

Con las migraciones y los desplazamientos de las personas durante los últimos siglos, los apellidos familiares han ido cambiando de escenario y lugar de residencia y ahora hay muchas personas interesadas en la búsqueda de sus orígenes familiares que parten de su apellido para encontrar sus raíces. El sistema de nombrar a las personas con nombre y apellidos se ha perpetuado en el tiempo, permitiendo una existencia legal de cara a la sociedad y a la ley a todos los bebés que hayan sido inscritos en el registro y estén oficialmente censados. En el registro ya no hace falta mencionar la situación de los padres (casados, solteros, divorciados, separados o viudos) porque en algunos países, ser considerado 'ilegítimo' puede tener repercusiones legales y sociales para el niño.

Esto nos permite un reconocimiento por parte del Estado y una nacionalidad que nos posibilita el acceso a la escuela, gozar de los servicios de salud y solicitar el disfrute del conjunto de nuestros derechos. Sin embargo, cuando no se inscribe en el registro oficial de su país de origen a los niños, éstos carecen de existencia legal, es decir, a los ojos de la ley no existen. Entonces pueden estar expuestos a ser ilegalmente explotados, ya sea por la obligación de trabajar, la prostitución o cualquier otra actividad ilegal que vulnere los derechos de los niños

Por este motivo, es un Derecho del niño, en todo el mundo, que los niños sean inscritos, declarados y nombrados desde su nacimiento, porque a partir de ese momento, el Estado y las leyes de esa nación, le reconocen, saben que existe y es partícipe del conjunto de los derechos que les reconoce la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com