La lactancia materna reduce el riesgo de tener niños obesos

Conoce todos los beneficios para la lecha materna para el bebé

Andrea Cardozo

Los beneficios de la lactancia materna para el bebé (y para la madre) son muchos, ya que puede proteger al pequeño de alergias, asma, colitis y algunos tipos de cánceres, pero eso no es todo. La lactancia materna reduce el riesgo de tener niños obesos, algo que se está convirtiendo en la pandemia del siglo XXI y que causa múltiples enfermedades en la persona que lo padece. 

¿Por qué lactancia materna reduce el riesgo de obesidad infantil? 

lactancia materna y niños obesos

 Investigaciones científicas han analizado diversos factores de riesgo para la obesidad infantil como el alto peso al nacer, los nacimientos prematuros o la lactancia con fórmula, entre otros, observándose, cada vez más, los beneficios de la lactancia materna para contrarrestar estas posibilidades, llegándose a considerar que la lactancia materna prolongada puede reducir hasta en un 25% los riesgos de sobrepeso y obesidad en los niños. 

Existen varias razones que pueden explicar este factor protector de la leche materna, orientadas a su composición y respuestas metabólicas y fisiológicas en el organismo.

1. Por un lado, la presencia de leptina en la leche materna, que facilita la regulación del apetito y del contenido graso que consumen los bebés que toman a libre demanda, en contraposición a los bebés alimentados con fórmula, que reciben el mismo contenido de grasa durante toda la toma y ésta tiende a ser mayor de la que necesitan, alterando los mecanismos naturales de hambre–saciedad.

2. Asimismo, la menor ingesta de grasa y proteínas, a través de la leche materna, mantiene regulado el aumento de los adipocitos y los niveles de insulina en la sangre, evitando el almacenamiento de lípidos.

3. Otra razón, referida al metabolismo y la composición corporal de los bebés, es que los alimentados con lactancia materna exclusiva aumentan menos de peso durante su primer año de vida, lo cual también está relacionado con menores tasas de obesidad, incluso en edades adultas.

4. De igual forma, se piensa que la leche materna puede contribuir a desarrollar en los bebés receptores gustativos orientados al consumo de menores contenidos energéticos a lo largo de su vida.

Leche materna y microbiota del bebé 

En los últimos años se han producido grandes avances en esta materia, producto de los estudios que vinculan la microbiota intestinal a la dieta. Estos resultados dan cuenta de la importancia del equilibrio en este ecosistema, constituido por los microorganismos que están presentes en el intestino, ya que su desbalance altera el sistema inmunológico, contribuyendo al desarrollo de enfermedades gastrointestinales (inflamaciones, diarreas, síndrome de colon irritable) y sistémicas como obesidad, diabetes, hiperlipidemia, entre otras.

La leche materna tiene una relevante participación en la conformación de esta microbiota, ya que es en el periodo neonatal cuando comienza a colonizarse la microbiota intestinal, encontrándose que una de sus funciones principales es la modulación del metabolismo de las grasas.

Durante las dos primeras semanas de vida, la lactancia materna favorece la implantación de hasta un 85% de Bifidobacterias, y desde el final de la segunda semana hasta el comienzo de la ablactación, esta colonización alcanza el 95%. Estas bacterias tienen propiedades inmunológicas, antiinflamatorias e inhibidoras del crecimiento de bacterias patógenas. Adicionalmente, la leche materna es una importante fuente de prebióticos y probióticos (bacterias con efectos beneficiosos para el organismo), y se considera que algunas de estas cepas regulan el peso corporal, dada su participación en las funciones metabólicas, neuroendocrinas e inmunológicas.

Las razones expuestas son solo algunas de las evidencias claras de la importancia de la leche materna como factor protector ante la obesidad infantil. La ciencia avanza cada día y, seguramente, encontraremos muchas más razones para recomendar la alimentación exclusiva de los más pequeños con este maravilloso 'oro blanco'.

La obesidad infantil, una epidemia del siglo XXI

la obesidad infantil

Son realmente alarmantes las cifras del número de lactantes y niños pequeños, de entre 0 y 5 años, que padecen sobrepeso u obesidad infantil. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta cifra pasó de 32 millones en el año 1990 a 41 millones en el 2016 y, de mantenerse la tendencia, podría alcanzar los 70 millones en el año 2025, al punto de que esta organización considera la obesidad como la 'epidemia del siglo XXI'.

De no atenderse esta situación, estos niños podrían incluso seguir siendo obesos en su infancia y adolescencia, incrementado sus riesgos de padecer a muy temprana edad enfermedades como diabetes, hipertensión, deficiencias osteomusculares y algunos tipos de cáncer, además de sufrir impactos psicológicos negativos en su interrelación con el entorno (bullying) en estas delicadas etapas de la vida. ¡Pongamos freno desde que son bebés!