4 cosas que no debes decir a los niños en la mesa durante la comida

Incluir a tu hijo en las comidas familiares es absolutamente vital, ya que ayuda a potenciar el buen ejemplo

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Lo que le dice a los niños en la mesa durante la comida es tan importante como lo que sirve. Y es que los mensajes que le das a tus hijos a la hora de comer sobre los alimentos que hay en el plato pueden tener un efecto poderoso (tanto para bien como para mal), así que asegúrate de decir las frases correctas y de evitar aquellas que puedan ser contraproducentes. 

La influencia de los padres en los hábitos alimentarios de los niños

hábito alimenticios

La educación de los hábitos alimentarios de nuestros hijos es algo que, si bien comienza tras el nacimiento o con el comienzo de la alimentación complementaria, perdura hasta la edad adulta, asegurando que las pautas dietéticas que seguirán como adultos sean las más adecuadas.

Sin embargo, y aunque podamos creer que educar los hábitos alimentarios de los pequeños de la casa solo consiste en ofrecerles platos sanos y equilibrados, lo cierto es que tiene muchos matices que pueden, sin querer, afectar a la manera en que nuestros hijos aceptan o rechazan los alimentos.

En primer lugar, el ejemplo de los padres es algo vital que promueve tanto la aceptación como el rechazo de los alimentos en cuestión. Si el padre no lo come, muestra asco o desinterés por esa comida, el hijo tenderá al rechazo y viceversa, por lo que es muy apropiado que todos en casa sigamos la misma dieta y comamos los mismos platos, niños y adultos.

En segundo lugar, incluir al niño en las comidas familiares es absolutamente vital, ya que ayuda a potenciar el buen ejemplo y a que el propio niño observe e imite lo que hacen los adultos, que, si es lo adecuado, es justamente lo que deseamos.

¿Qué debemos evitar decir a nuestros hijos en la mesa?

¿Qué debemos evitar decir a nuestros hijos en la mesa?

Sin embargo, y aunque parezca poco relevante, las palabras que utilizamos en la mesa y la manera en que hablamos de la comida es casi tan importante como la imagen que damos al comerla. ¿Qué debemos evitar decir a nuestros hijos en la mesa?

1. Utilizar la comida como premio o castigo
Usar frases que implican que el postre es un premio si se comen las verduras o que las verduras son un castigo por haberse portado mal es totalmente contraproducente. Las verduras son un alimento saludable que debe incluirse en la dieta y que, si utilizamos como castigo, siempre será aborrecido por los más pequeños.

A la hora de elegir su propia dieta, cuando sean adultos, estos alimentos lamentablemente brillarán por su ausencia. Por su parte, el postre (no hablamos de fruta, por supuesto, sino de postres lácteos, dulces, helados…) no debería considerar parte vital de la comida, y mucho menos permitir al niño suponer que es necesario comer algo que no le gusta para conseguir algo dulce. No debemos dar al postre más importancia de la que merece, y es mejor limitarlo a ocasiones especiales.

2. Obligar a comer
Inaceptable desde ningún punto de vista, aunque sea un pinchito más de filete o una cucharadita más de sopa, si el niño ha dicho que no quiere más, debemos respetarlo y usando estas frases estamos haciendo que el niño coma mas de lo que desea. Sin embargo, hay dos matices, uno, si no quiere más porque no tiene más hambre, en cuyo caso no debe ofrecerse segundo plato o postre, o si no quiere más porque no es de su agrado y ha hecho el esfuerzo de probarlo. En este caso no debemos dejar que el niño se quede con hambre y podemos ofrecerle el resto de los platos.

3. Insistir en que algo le va a gustar o no le va a gustar
El propio niño puede –y debe- tomar esa decisión tras probar el alimento. Nuestra labor es la de animar al niño a probarlo, independientemente de nuestra opinión. Aunque obviamente, nuestra actitud (no necesariamente verbal, sino las expresiones corporales y/o faciales) frente al alimento va a ser crucial a la hora de que decidan probarlo o no, la mayoría de los niños van a decidir si algo no les gusta basándose en lo que ven. Como padres debemos animarles a degustar alimentos, aunque no tengan 'buena pinta', siempre recordando que animar a probarlo no significa obligar. Debe ser decisión del niño y no del adulto.

4. Etiquetar al niño
Tanto si le decimos que es un goloso, como si le acusamos de ser quisquilloso con la comida, lo único que conseguimos es que el propio niño se encuadre en esa definición y no sea capaz de verse de otra manera. Aunque sea cierto que el niño es selectivo con la comida, en lugar de acusarle de hacerlo es mejor incitarle a abrir su mente y probar nuevos alimentos, poco a poco seguro que lo va haciendo.

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