Por qué los niños no deben tomar sal yodada

El error de potenciar el sabor de los alimentos con sal yodada

La sal es un ingrediente alimentario –y uno de los más usados en la cocina de todo el mundo- que no debe introducirse en la dieta del bebé con la introducción de la alimentación complementaria, ya que sus riñones no están aún preparados para filtrar tantos solutos y debemos evitar que se sobrecarguen.

Es más, los niños no deben tomar sal yodada ni siquiera cuando amplían su alimentación y se integran en los menús familiares. Te contamos por qué. 

Los niños no han de tomar sal yodada

Sal yodada, ¿sí o no? 

Además, la sal no es precisamente un ingrediente saludable, ya que se relaciona con un aumento de la presión sanguínea (hipertensión arterial) que puede generar problemas cardiacos de gravedad. Sin embargo, la sal es un potenciador de sabor importante, y por eso se utiliza en la cocina, pero debe hacerse siempre en su justa medida.

Generalmente, la sal que encontramos en los estantes del supermercado es sal yodada, es decir, además de su componente básico, que es el cloruro sódico, contiene otro mineral, el yodo, que normalmente es causa de deficiencia en los países desarrollados. El pescado y el marisco, así como los productos lácteos son las fuentes más importantes de yodo en la población infantil, pero, una vez que se introduce la sal, ¿se convierte el exceso de yodo en un problema?

La deficiencia de yodo tiene una sintomatología cuya gravedad en los adultos puede variar, desde síntomas leves a otros más serios y de gravedad. Sin embargo, tanto durante la infancia como en el embarazo, el aporte de yodo es tremendamente importancia, y la deficiencia en este mineral se convierte en algo que debe evitarse. La deficiencia de yodo puede causar problemas cerebrales serios, interfiriendo en el desarrollo del cerebro del niño pudiendo llegar a causar, en casos graves, un retraso mental irreversible. Además, se relaciona con abortos y nacimientos prematuros.

Cierto exceso de yodo, según los estudios realizados al respecto, es seguro para la población infantil. Sin embargo, sí puede causar problemas en el bebé durante el embarazo y en los recién nacidos, aumentando el riesgo de desarrollar problemas con el funcionamiento de su glándula tiroides. 

Lo cierto es que, consumiendo sal yodada en exceso, el problema más grave no será el exceso de yodo sino el exceso de sal, por lo que, salvo que se esté en riesgo de padecer una deficiencia de yodo, no existe necesidad de que la sal que utilizamos en la cocina contenga yodo.

Es perfectamente posible cubrir las necesidades de yodo de nuestros hijos tras el comienzo de la alimentación complementaria sin incluir la sal yodada en su dieta, sobre todo si les ofrecemos una dieta sana y equilibrada e incluimos en ella pescados y mariscos además de leche y productos lácteos.