5 errores comunes en la alimentación del niño preescolar

Cosas que no debemos hacer con la alimentación infantil

Alimentar a un niño pequeño, o a un bebe grande, según se mire, no es tarea fácil, y en ocasiones la paciencia se agota y los padres cometemos errores que pueden afectar a los hábitos alimentarios en los que estamos educando o queremos educar a nuestros pequeños.

Estos son los errores que cometemos los padres relacionados con la alimentación del niño preescolar.

Cosas que no debemos hacer con la alimentación del niño preescolar

Errores con la alimentación del niño preescolar

- Ver problemas donde no los hay. Es fácil considerar que el comportamiento de un niño que antes comía perfectamente el pescado y ahora lo rechaza por completo es problemático, pero no lo es, ya que los niños pasan por diferentes etapas en lo referente a su alimentación. Antes de influir en la alimentación de nuestro hijo ante una conducta en concreto, sería conveniente observar el resto de su dieta. Es muy probable que su actitud sea completamente normal y simplemente sea una etapa.

- Interferir en la cantidad que comen. Es un error no respetar la cantidad que nuestro hijo quiere comer, porque, al igual que los adultos, solo él es capaz de decidir cuánto necesita comer para saciarse. Esta es una habilidad natural del cuerpo humano, que si no se respeta, se olvida, haciendo mucho más complicado detectar el estado de saciedad. Cuando los padres respetan la cantidad que el niño come, o si come o no, el niño aprende a regularse y a confiar y escuchar las señales de su cuerpo.

- No tener rutinas. El establecer una rutina de horarios ayuda a nuestro hijo a saber que esperar en cada momento, y a no alimentarse de zumos, dulces, postres lacteos o aperitivos salados. Por regla general, los bebes grandes suelen comer pequeñas porciones cada 2-3h, mientras que los preescolares un poco más mayores lo hacen cada 3 - 4h. Así, el día puede dividirse en 6 comidas, más o menos elaboradas, pero bien planificadas para evitar el picoteo poco saludable.

- Ofrecer varias opciones. Lo que se cocina es la comida para todos, sin excepción. Debemos respetar si el niño decide comer o no, pero hacerle un plato alternativo no conduce a nada más que a confusión. Para evitar dramas, el plato puede ser más variado si sabemos que el niño va a rehusar comer alguno de los alimentos incluidos en el. A medida que el niño se vaya acostumbrando a ver ciertos alimentos en su plato, es probable que acepte probarlos.

- Obligar a comer. Son muchos los posibles problemas derivados de obligar a comer a un niño pequeño. Ignorar las señales de su cuerpo puede conducir en el futuro a la obesidad, mientras que, en el presente, esta enseñando al niño a acatar decisiones que toman otros –en este caso los padres- sobre su propio cuerpo. Aunque sea una cucharadita, y una cucharadita no hace daño, lo cierto es que no es la cantidad de comida en si misma la que causa el problema, sino la acción de hacer al niño ignorar a su cuerpo.