El bebé también puede sufrir estrés

¿Pueden los bebés sufrir estrés y ansiedad?

El estrés se define como la respuesta general del organismo ante cualquier estímulo que produzca tensión. Ante alguna circunstancia de posible peligro o amenaza, el individuo pone en marcha sus mecanismos de regulación para poder adaptarse.

Este término está continuamente ligado al estilo de vida que existe en la actualidad; los atascos, las prisas, acumulación de trabajo, etc… Son situaciones que nos generan dicha tensión en los adultos. Pero, ¿es posible que los bebés sufran estrés?

¿Los bebés pueden sufrir estrés?

Los bebés también sufren estrés

La respuesta a la pregunta si el bebé también puede sufrir estrés es sí. Aunque debemos matizar que la mayoría de los niños sufre el “eustrés” o estrés positivo, siendo esta una respuesta activa ante un estímulo desagradable, que acaba cuando se resuelve el conflicto. Este tipo de estrés nos dota de herramientas útiles para afrontar la vida.

Sin embargo, aunque es raro que un niño que esté bien cuidado y sea querido lo pueda sufrir, hay un porcentaje de bebés que pueden padecer el llamado estrés patológico o ansiedad con lo que pueden ver alterada su salud.

Razones por las que un bebé puede sufrir estrés

Existen múltiples causas que pueden producir estrés en los bebés. Entre todas ella podemos destacar las siguientes:

El parto. La medida en que se estresen los bebés dependerá del tipo de parto. Estudios de la profesora Vivette GLover y su equipo (Imperial College de Londres) demuestran que se produce mayor estrés en el bebé cuando hay instrumentalización para favorecer el nacimiento, como por ejemplo con el uso de fórceps. En cambio, los bebés que sufren menos estrés son aquellos cuyas madres dan a luz mediante una cesárea programada o voluntaria. En el punto intermedio se sitúa el parto natural, vía vaginal y sin instrumentalización.

Enfermedad. Enfermedades que son muy comunes en los bebés como cólicos del lactante, flatulencia, otitis producen dolores muy intensos capaces de producir gran ansiedad en los niños.

- La ansiedad de los padres. Los niños son muy sensibles al estado emocional de sus progenitores, son capaces de poder captar rápidamente cómo se sienten y contagiarse rápidamente de su ánimo.

- Falta de cuidados. Hay estudios que demuestran que los pequeños a los que no se les da de comer cuando tienen hambre, no se les cambia el pañal mojado, se les deja llorar hasta que caen rendidos y no obtienen respuestas a sus balbuceos, son más propensos a sufrir problemas de estrés, inseguridades y miedos que los niños a los que sus padres les dedican todo tipo de cuidados con mimo y atención.

- Falta de sueño. Si no descansan bastante no reponen fuerzas y el cansancio acaba haciendo mella en ellos, primero en forma de nerviosismo y luego, de estrés.

- La carencia de rutinas. Los bebés necesitan seguir un horario regular de comidas, sueño, baño y paseo para poder anticipar lo que va a ocurrir. Esto les proporcionará una sensación de seguridad.

- El exceso de estímulos. El ruido continuo, que haya demasiada luz, que se den demasiados cambios de actividad, los movimientos bruscos, etc. Hacen que aumente el nerviosismo de los pequeños

Qué podemos hacer si el bebé sufre estrés

Lo mejor que podemos hacer para que el bebé no sufra estrés es poder prevenirlo. Para ello, hay que conseguir que el niño se sienta querido e integrado dentro de la familia.

El entorno familiar debe caracterizarse por ser un ambiente tranquilo y relajado, donde exista una rutina horaria en la que haya espacio para su alimentación, juego y descanso.

Expertos recomiendan la lactancia materna, al menos hasta los 6 meses para prevenir el estrés en bebés, ya que uno de los mejores inmunorreguladores que existe.