Cómo enseñar a los niños con autismo la diferencia entre decir y pensar

Ejercicios para estimular la Teoría de la Mente

Elena Cabeza Pereiro
Elena Cabeza Pereiro Logopeda infantil

La Teoría de la Mente se refiere a la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de otra persona y comprender que cada persona percibe, siente, piensa, desea o cree en cosas diferentes. Esto nos lleva a un concepto como la empatía y la dificultad que muestran algunos para ponerse en el lugar del otro.

Los tres primeros niveles de trabajo se centraban en los verbos relacionados con los sentidos, la existencia de distintas perspectivas y, en tercer lugar, la comprensión por parte del niño de que ver conduce a saber.

El cuarto nivel de trabajo se refiere al conocimiento y uso adecuado de algunos verbos mentales. Es muy importante que el niño experimente y conozca verbos relacionados con acciones mentales y que pueda aplicarlos en referencia a otras personas. Se empieza por los más sencillos: decir, sentir, saber, pensar, creer, imaginar, equivocarse... En este artículo vamos a dar unas pautas para enseñar a los niños con autismo la diferencia entre decir y pensar.

Ejercicios para enseñar al niño con autismo la diferencia entre decir y pensar

Cómo enseñar a los niños con autismo la diferencia entre decir y pensar

Los materiales serán fichas de trabajo, historias sociales, secuencias de acciones, dibujos…

Comenzaremos con explicar las diferencias existentes entre decir y pensar, aunque esta pauta se puede utilizar para diferenciar otro verbos. Para ello se pueden usar los bocadillos que se usan en los cómics para que puedan diferenciar visualmente cuándo se habla de cuándo se piensa. Quiero recordaros que los niños con autismo son pensadores visuales, tienen un mejor manejo de las imágenes que de la información auditiva. 

Cuando alguien dice algo lo oímos pero cuando piensa algo no podemos oírlo. Hablamos para transmitirle a otra persona nuestras necesidades o deseos. Pensamos dentro de nuestra cabeza las cosas que sentimos o deseamos formando pensamientos Las otras personas no conocen nuestros pensamientos a menos que los digamos en voz alta.

Poco a poco habría que ir introduciendo diferencias entre verbos como sentirse  y pensar. Esta diferencia se puede explicar con las cuatro emociones básicas: contento, triste, asustado y enfadado.

El objetivo es que el niño comprenda la relación entre sentimientos y pensamientos, para ello le presentamos al niño cuatro fotos suyas en las que esté contento, enfadado, asustado y triste y encima le dibujamos un bocadillo de pensar. Con la foto en la que él está contento le preguntamos que cómo está en la foto. Él responderá que contento. Nuestra siguiente pregunta será y en qué piensas cuando estás contento. Le podemos ayudar dándole a elegir entre pensar en ir al parque o que su amigo le ha pegado. Su respuesta será pienso en ir al parque. Nosotros le responderemos “claro, piensas en ir al parque y por eso estás contento”. Se repite el ejercicio con las tres emociones que faltan.

A continuación habría que trabajar las diferencias entre los verbos desear y sentirse, desear, creer y sentirse. Estas diferencias las veremos en los siguientes artículos.