Cómo enseñar al niño con autismo a ver diferentes perspectivas

Ejercicios para educar al niño con autismo en la Teoría de la Mente

Elena Cabeza Pereiro
Elena Cabeza Pereiro Logopeda infantil

La Teoría de la Mente se refiere a la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de otra persona y comprender que cada persona percibe, siente, piensa, desea o cree en cosas diferentes. Esto nos lleva a un concepto como la empatía y la dificultad que muestran algunos para ponerse en el lugar del otro.

Existen dos primeros niveles de trabajo, que se refieren a los cinco sentidos y sus verbos asociados, junto con el conocimiento por parte del niño de que existen diferentes perspectivas.

El tercer nivel de trabajo es el de Las situaciones y las diferentes perspectivas: “ver conduce a saber” como detalla Anabel Cornago en su “Manual de Teoría de la Mente para niños con autismo” y es el del que vamos a hablar. Te explicamos cómo enseñar al niño con autismo a ver diferentes perspectivas.

Formas de enseñar al niño con autismo a ver diferentes perspectivas

Cómo enseñar al niño con autismo a ver diferentes perspectivas

En este nivel el niño tiene que comprender varios aspectos:

- Las personas sólo tienen conocimiento de las cosas que han visto.

- Las personas pueden conocer y experimentar cosas diferentes a las que conoce y experimentar otra.

En este nivel se trabaja la relación entre ver y saber; oír y saber, tocar y saber...

Para ello recrearemos situaciones con el niño para que comprenda estos conceptos.

1- Ponemos delante del niño una caja cerrada y le preguntamos qué hay dentro. Su respuesta deberá ser que no lo sabe porque no ha visto lo que hay dentro. A continuación se abre la caja y se le enseña lo que contiene, por ejemplo una pelota. Le volvemos a preguntar qué hay dentro y ahora la respuesta debe cambiar. Dirá una pelota y le podemos preguntar que por qué sabe que hay una pelota y su respuesta deberá ser porque la he visto.

2- Tenemos dos cajas y dos pelotas de distintos colores roja y azul.  Tenemos un muñeco y le pedimos al niño que lo coloque boca abajo encima de la mesa para que no pueda ver. Colocamos cada pelota en una caja y le preguntamos al niño si el muñeco puede saber dónde está la pelota roja. El niño tendrá que decir que el muñeco no lo sabe porque no ha visto donde poníamos cada pelota. Después podemos colocar al muñeco boca arriba para que pueda ver dónde colocamos las pelotas. Se le vuelve a preguntar al niño si el muñeco sabe dónde está la pelota roja. La contestación del niño tendrá que ser que sí lo sabe porque ha visto dónde colocábamos las pelotas.

3- Esta actividad tiene que ver con el verbo tocar. Necesitamos a una tercera persona, su hermano por ejemplo. Nos ponemos frente a frente con el niño y le acariciamos un brazo. Le preguntamos dónde le hemos acariciado y el niño responde que en el brazo. Le volvemos a preguntar que por qué lo sabe y él contestará porque lo he visto y sentido. Su hermano entra en la habitación y le preguntamos al niño si su hermano sabrá dónde lo hemos acariciado y su respuesta será que no, porque no lo ha visto ni sentido.

Estas actividades y otras se pueden extender a otros verbos como oír, tocar, oler y probar.