Por qué algunos niños se identifican con el sexo opuesto

Cómo saber si un niño prefiere ser del otro sexo por preferencias o por condición

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Entre los dos y los tres años, los niños empiezan a tener claro el sexo al que pertenecen; la mayoría se sienten identificados con su propio género y prefieren juegos e intereses clásicos de “niño” o “niña”.  Pero, ¿qué pasa cuando sucede lo contrario?

Algunos niños prefieren el rol de las niñas y hay niñas que se sienten mejor si participan de los juegos y la ropa de los niños. Te explicamos por qué algunos niños se identifican con el sexo opuesto y cómo saber si es algo pasajero o una condición que permanecerá en el tiempo.

Por qué algunos niños se identifican con el sexo opuesto

Niños que se identifican con el sexo opuesto

- Niñas que prefieren el rol masculino: Existen algunas niñas que insisten en llevar el pelo corto, detestan usar vestidos y faldas y prefieren juegos más típicamente relacionados con el sexo masculino como los coches, los superhéroes, las luchas y practicar deportes de contacto. En los juegos de rol siempre escogen ser un personaje masculino como el “papá” o el “hermano”, etc...

- Niños que prefieren el rol femenino: En el caso de los niños, sienten una gran preferencia por colores suaves como el rosa, el amarillo o los pasteles, les gusta simular que tienen el cabello largo, se identifican con personajes femeninos como las princesas y simple y sencillamente prefieren jugar con una muñeca que con un balón; tienen un temperamento más suave y artístico y se relacionan mejor con las niñas.

Tanto los niños como las niñas pueden llegar a decir abiertamente que les gustaría ser del sexo opuesto o que sienten que lo son. Ante esto, nos surgen de inmediato dos preguntas: 

1. ¿Por qué sucede? Aún no existe una respuesta clara al respecto, pero las investigaciones apuntan que no tiene relación con experiencias vividas por el niño, sino a factores biológicos como la dotación genética y el medio hormonal prenatal.

2. ¿Y a qué se enfrentan estos niños? Por supuesto que la pasan mal, muy pronto, casi cuando dejan el preescolar,  a medida que crecen, se van dando cuenta de que no encajan en lo que se espera de ellos: las niñas se ven alejadas de los juegos de los niños quienes las rechazan en sus grupos mientras que los niños pueden recibir burlas y malos comentarios si se hace evidente que sus preferencias son femeninas; por ello pueden empezar a reprimir algunas de estas conductas cuando están en el colegio, o en público, aunque en sus casas, si el ambiente se los permite, pueden sentirse más libres. 

Errores de padres ante la preferencia de su hijo por el sexo opuesto

¿Cómo lidian con esto los padres? Por supuesto que para los padres es muy difícil de aceptar que algo así esté pasando con sus hijos ya que saben que su inclusión en un mundo donde los roles están tan claramente establecidos será muy difícil y porque muchas veces a ellos mismos les cuesta aceptar la idea de que su hijo o hija sean diferentes. En ocasiones, en su necesidad de “controlar” la situación asumen alguna de estas respuestas:

- Ignoran la situación y la contienen lo más posible, haciendo oídos sordos a lo que sus hijos expresan.

- Los fuerzan a jugar o a practicar actividades a las que ellos se resisten. 

- Los regañan y reprimen cuando ellos expresan sus deseos relacionados con el sexo opuesto.

Si esto sucede es mucho más probable que sus hijos puedan empezar a desarrollar sentimientos de inseguridad, inadecuación, depresión y ansiedad, ya que, si sus propios padres no los aceptan, es mucho más difícil que el resto de la sociedad lo haga.

Cómo saber si esta identidad con el sexo opuesto es algo pasajero o una condición real en su hijo

Es aconsejable primero que los padres puedan distinguir un comportamiento pasajero a una condición real; para ello es necesario observar:

1. La intensidad: el grado en que se presentan estos comportamientos, si son leves o solo en temas específicos como deportes, o si son intensos y abarcan muchos aspectos de su vida, su apariencia, sus juegos, sus preferencias, etc.

2. La duración: asegurarse que no es solo una etapa o un juego, sino que permanece en el tiempo.

3. La inadaptación: si sufre dificultad para encajar con sus compañeros en los diferentes medios en que se desenvuelve.

Si has comprobado que no se trata de algo pasajero, debes asumirlo como algo natural. Seguramente te plantees otra pregunta: ¿Qué va a pasar cuando sea mayor? Sin duda, esta es una de las preguntas que más agobia a los padres; bueno pues seguro que, si se mantienen con ellos en el camino, les brindan los apoyos necesarios y su amor incondicional, serán adultos felices, productivos e integrados en el mundo…¿no es eso lo más importante?